10 abr. 2020

La agroecología y la crisis sanitaria y socioeconómica por Covid 19


La alimentación incide directamente en la salud y una alimentación saludable fortalece nuestro sistema inmunológico y nos defiende de enfermedades. Por eso organismos como la FAO y académicos nacionales llaman a sostener una alimentación saludable, variada, con presencia abundante de frutas y verduras, legumbres, tomar agua, cocinar en familia, evitar el consumo elevado de productos ultra procesados (con altos niveles de azúcar, sal, grasa y aditivos artificiales). 

La alimentación es un derecho humano fundamental, reconocido en nuestro marco jurídico e implica el derecho de toda persona a poder alimentarse por sí misma, lo que supone no sólo que los alimentos estén disponibles – que la proporción de la producción sea suficiente para toda la población – sino también que sean accesibles – esto es, que cada hogar pueda contar con los medios para producir u obtener su propio alimento. En situaciones especiales, si las personas no pueden alimentarse por sí mismas, el Estado deberá asegurar el acceso a los alimentos.  

La producción agropecuaria familiar del Uruguay aporta una parte fundamental de la alimentación de la población y es clave para la soberanía alimentaria. Los productores/as siguen cultivando y cosechando o cuidando animales todos los días, enfrentando dificultades crecientes que derivan de un sistema de producción de alimentos enfocado en la obtención de ganancias a corto plazo, funcional a los intereses de un número cada vez menor de grandes empresas transnacionales que monopolizan semillas, plaguicidas, maquinaria, procesamiento de alimentos, logística y comercialización. 

Este tipo de agricultura industrial impulsa el crecimiento de los sistemas de cría animal intensivos, promoviendo enfermedades de los animales cada vez más virulentas, por ejemplo, la gripe aviar o la gripe porcina, que se intentan resolver aplicando el rifle sanitario, matando millones de animales y agravando los problemas de los productores/as. Además, al destruir los hábitats naturales, pone en contacto poblaciones de animales silvestres con animales criados 3 en forma intensiva, lo que favorece el avance de virus hacia miles de animales genéticamente similares, criados en ciclos cada vez más cortos en condiciones de alto estrés. Cuando estos virus desarrollan formas capaces de infectar seres humanos, y sobre todo cuando las condiciones de vida de las personas son de alta vulnerabilidad (por vivir en ciudades cada vez más densas, más conectadas globalmente con elevada contaminación, carencias básicas y sistemas de salud deficientes) las condiciones para una pandemia están dadas. 

Practicamos y promovemos otro tipo de agricultura, más biodiversa, a escala local y humana, considerando la equidad de géneros y generaciones, integrando producción animal y vegetal, reconociendo y cuidando la profunda interrelación entre nuestros sistemas de producción y distribución de alimentos y la salud de los seres humanos y de la vida en el planeta y que por lo tanto propone cambios estructurales a problemas cada vez más recurrentes, como las pandemias y la malnutrición de las personas. 

Coordinación Nacional de la Red de Agroecología del Uruguay (6/4/2020)  

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