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29 mar 2022

Tormentas y Ciclones subtropical en las costas de Uruguay

Eventos extremos en Uruguay

16-18/5/2022 Ciclón extratropical, el centro de la tormenta pasa a 100 km de la costa desde el sur al norte. Un muerto por caída de palmera.

28/6/2021 - El sábado 26 comenzó a formarse un sistema de bajas presiones en aguas del Océano Atlántico, al sur de las costas de Uruguay y frente a la costa de la Provincia de Buenos Aires (Argentina). El lunes 28 de junio inició como un ciclón subtropical (llamado "Raoni") y finalizando la jornada migró a un ciclón subtropical y durante el martes 29 desarrolló una transición a ciclón tropical. Finalmente realizó la transición inversa hasta su disipación frente a las costas del sur brasilero. En Uruguay las ráfagas de viento oscilaron entre 60-80 km/h en los departamentos del sur y este, alcanzando un máximo de 104 km/h en la Estación Meteorológica de Punta del Este (Maldonado)

24/10/12 – Nuevo ciclón extra tropical castigó las costas de Uruguay. Un muerto, evacuados y 30 mil sin electricidad. Hubo un tornado en Rocha. Un . sistema de baja presión afecto las costas principalmente de Uruguay, también el resto del territorio nacional y las zonas cercanas de Brasil y Argentina. Fuertes vientos con característica de temporal y lluvias copiosas fueron el común denominador.

19/9/2012-  un violento temporal de lluvia y vientos que superaron los 100 km en Uruguay por un sistema de baja presión. Racha de 172 km/h en Punta del Este. Fallecieron 2 personas y cuantiosos daños.

16/11/2010 -  vaguada barotrópica de magnitud media a alta en conjunto con un área de baja presión de núcleo cálido formaron a un sistema sobre Uruguay y el estado brasileño de Río Grande del Sur y se desplazó al sureste en el Atlántico sur, donde lígeramente se fortaleció. El sistema trajo lluvias fuertes localizadas en el sur de Brasil y el noreste de Uruguay que excedieron los 200 milímetros en pocas horas en varias localidades del sur de Río Grande del Sur al noroeste de Pelotas. Se registraron daños e inundaciones en Cerrito, São Lourenço do Sul y Pedro Osório. En Bañado de Pajas, departamento de Cerro Largo en Uruguay, registró 240 milímetros de lluvia.

28/01/2009. Una vaguada de magnitud media a alta en conjunción con un área de baja presión de núcleo cálido formó a un sistema sobre Uruguay y el estado de Río Grande del Sur, Brasil y se desplazó al este sobre el Atlántico sur. Los vientos se registraron en 54 nudos en la costa uruguaya y el extremo sur del estado de Río Grande del Sur. La tormenta produjo precipitaciones en 24 horas de 300 milímetros o más en algunos lugares del departamento de Rocha, Uruguay y del estado brasileño.

24/8/2005 - Los vientos más fuertes alcanzaron una velocidad de 200 km/h. La destrucción fue grave en muchas áreas afectadas. Fallecieron 10 personas, un número de víctimas muy alto para un país pequeño como Uruguay

28 /03/2004 - ciclón de Santa Catarina (Huracán), justo después se convirtió en huracán, golpeando la costa sur de Brasil en la tarde del 28 de marzo, con vientos estimados de 160 km/h, convirtiéndolo en una tormenta de Categoría 2 en la Escala de huracanes de Saffir-Simpson.

10/3/2002 - Fallecieron 2 personas (10 de marzo super celda sobre el rio de la plata) tornado en Canelones.


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Opinión de algunos expertos Uruguayos

  • “El efecto más evidente y negativo del cambio climático en Uruguay y la región -Pampa argentina y sur de Brasil- es el incremento de la variabilidad climática y mayor ocurrencia de eventos extremos”. (Agustín Giménez, noviembre de 2009)
  • Tormentas en Uruguay serán "más frecuentes y dañinas" Publicado el miércoles 31 de octubre del 2012 , En Perspectiva Walter Baethgen definió a los últimos dos fenómenos meteorológicos que afectaron al país en setiembre y octubre (2012). ”Son eventos extremos o ciclones extra tropicales. Para mi son eventos extremos de viento, pero científicamente son ciclones extra tropicales. Probablemente no sea algo nuevo lo que si es que pasa más seguido y es lógico esperar que estos eventos extremos sean mas frecuentes y más dañinos que hace años atrás”.



2 abr 2018

Arboles: sombra, madera, frutos...y producción animal


Sistemas silvopastoriles se han desarrollado en diferentes partes del mundo, en diferentes climas, suelos, sociedades y con distintas especies, vegetales (árboles y pasturas) y animales.

En Uruguay es relativamente poca la bibliografía nacional sobre el tema. Particularmente sobre especies forestales no tradicionales. El desarrollo de la forestación en el Uruguay fue históricamente ligado a políticas de fomentos del estado. Desde mediados del siglo pasado, las plantaciones se han realizado con especies de los géneros Eucalyptus y Pinus. Ha existido una corriente de diversificación modesta con especies de otros géneros como Acacia, Quercus, Platanus, Populus y Salix. La ley forestal habla poco del monte nativo, hace falta promover actividades vinculadas al uso sustentable del monte, asegurar la conservación del monte nativo, pero sobre todo su rehabilitación en algunas áreas desforestadas o degradadas. Generar mayor conocimiento, educación y capacitación, y fundamentalmente estimular la recolección, distribución de semillas y producción de plantas nativas (el monte es más que un conjunto de árboles), es necesario actuar en la reintroducción de especies de fauna asociadas al monte.

Dada las diferentes condiciones sociales y edafo-climáticas nacionales debemos pensar en  diversificación de especies (lo que implica la disponibilidad de especies forestales para las condiciones ecológicas del país y para usos no excluyentes y de sus materiales de reproducción en cantidad y calidad) y la búsqueda de especies multipropósito (especies con potencialidades de usos múltiples no excluyentes, ya sea madera de calidad, servicios ambientales, bioenergía, productos no madereros y secuestro del carbono). En el monte nativo uruguayo existen al menos 36 especies identificadas como productoras de polen o néctar.

Integración ganadería-forestación-pastos...materia pendiente. 

Marchesi y Davies (2004) han destacado la posibilidad de utilizar más de 200 especies nativas de nuestro país, como potenciales plantas medicinales y aromáticas y que podrían validarse en sistemas agroforestales. Brusa y Grela (2007) por su parte, han resaltado la variabilidad de la flora arbórea principalmente de la región norte del Uruguay, destacando una importante serie de especies con un uso apropiado a ser desarrollado; ideas que ya habían sido manejadas por Chebataroff (1960) para la misma región, de acuerdo a la importante diversidad de ambientes encontrados en la misma. Lombardo (1964) al considerar la descripción de la flora arbórea y arborescente del Uruguay destaca en múltiples oportunidades el valor de uso de muchas de las especies nativas, siendo las más obvias por su uso actual, la yerba mate, la pitanga, el butiá, el guayabo, el género Prosopis, el arazá y el espinillo (citados por Olmos y col. 2011)

Quizás algún día podamos ver estudios de Pastoreo Racional Vosini (PRV) con alguna de estas especies nativas, formando un interesante ecosistema de pradera. Para lo cual parece necesario además conocer como es el ecosistema de montes nativos, particularmente el parque nativo en Uruguay.

El monte nativo o indígena, es un ecosistema que no es uniforme, hay diferentes tipos de montes.
Montes cerrados: monte ribereño, monte serrano, monte de quebrada y monte psamófilo.
Montes abiertos: monte de parque, de mares de piedra, monte de transición y palmares.
Estos últimos están más relacionados con especies forrajeras de praderas.
Algunos trabajos nos pueden acercar ideas sobre el monte de parque:

En términos generales el la vegetación llamada monte de parque de Uruguay, los  árboles dominantes son "Ñandubay" (Prosopis affinis), "Algarrobo" (Prosopis nigra) y "Espinillo" (Acacia caven). En menor proporción: "Cina-Cina" (Parkinsonia aculeata), "Molle rastrero" (Schinus longifolius), "Espina Corona" (Xylosma tweedianum),  "Espina amarilla" (Berberis laurina) y coronillas. Asia el sur del país también predomina el tala.


Bibliografía sobre Monte Indígena: http://www.guayubira.org.uy/monte-indigena/bibliografia/

Especies nativas para sombra

En términos generales las plantaciones se realizan desde julio a setiembre, ya que las siembras de otoño tienen mayores riesgos. Cuando se planta con terrón, el tamaño de los pozos es en genral de 30-40 cm de profundidad, tratando que los bordes del pozo no queden "sellados" por la herramienta utilizada, de ser posible se rellenan con la misma tierra colocada en sentido inverso y si hay disponibilidad mezcla con estiércol de caballo y arena dulce. La utilización de tutores es fundamental por el viento, y en caso de presencia de liebres y/o hormigas es necesario protección extra.

Algunas especies pueden sufrir a causa de las heladas, tal es el caso de tembetarí, congoña, el tala blanco, el ceibo, el chalchal y cambuatá, pero la mayoría de las especies son resistentes a las heladas.

Según Ricardo Carrere (2010), en base a las experiencias de Macció, en reforestación en Ecilda Paulier,  las especies "colonizadoras" más resistentes son el palo de jabón, carobá, guayabo colorado y aruera. Otras especies resistentes a los factores de extres son las mimosas. En tanto que el tembetarí y el molle son de crecimiento lento.

La anacahuita -Schinus molle- se puede sembrar en primavera a partir de semillas cosechadas el año anterior, debido a que conservan su capacidad germinativa de un año a otro. Ello asegura un importante desarrollo al final del período de crecimiento, con plantas que pueden superar los 50 cm de altura. Debido a su rápido crecimiento, también es posible sembrarlas a partir de diciembre, utilizando para ello las semillas recién maduradas en los árboles. Para asegurar una buena germinación, se aconseja lavar bien los frutos, dejando las semillas lo más limpias posibles, dado que los frutos contienen algunas sustancias que dificultan la germinación. Luego de ello conviene dejar las semillas en remojo durante 24-48 horas. De acuerdo con López y Cussac (1943), “a los pocos días de nacidas se deben pasar a envases, donde permanecerán hasta el momento de la plantación definitiva; ésta hay que hacerla con pan de tierra pues es muy delicada al trasplante”. La misma fuente advierte que “las plantitas chicas son algo delicadas para las heladas”.

Algunas especies nativas estudiadas...



 Frutales

Especies en evaluación, más allá de algunos destacables esfuerzos aislados del pasado, recién a principios de ésta siglo, la Facultad de Agronomía, el INIA y el MGAP en conjunto, comenzaron un programa de selección de frutas nativas con posible potencial comercial, uniéndose luego la  Facultad  de  Química,  otras  Instituciones  y  actores  sociales  y  pobladores  en  general.

Guayabo del país - Acca sellowiana, Mirtácea
Arazá rojo - Psidium cattleianum Sabine,  Mirtácea
Arazá amarillo - Psidium cattleianum Sabine var.  lucidum  , Mirtácea
Pitanga - Eugenia uniflora , Mirtácea
Guaviyú - Myrcianthes pungens, Mirtácea
Cereza del monte - Eugenia involucrata, Mirtácea
Ubajay - Hexachlamis  edulis,  Mirtácea
Baporetí - Plinia rivularis
Quebracho flojo  - Acanthosyris spinescens,  Santalácea
Aguaí - Chrysophyllum gonocarpum y Pouteria gardneriana, Sapotácea


Maderables y para sombra

El género Prosopis ha sido estudiado por la importancia ecológica de sus especies y su gran plasticidad. Prosopis affinis (ñandubay) crece en todo el litoral del país en mezcla con Prosopis nigra (algarrobo), constituyendo formaciones de montes de parques. Los usos del género constituyen fuentes de recursos para poblaciones de diferentes partes del mundo: madera, vainas para la fabricación de alimentos, como forraje (hoja y vainas), usos medicinales, químicos (colorantes, curtientes) y miel. La madera del ñandubay es de excelente calidad y durabilidad.




    Listado de especies nativas:



    Listado de leguminosas nativas forrajeras (en base a Izaguirre, 2005)

    Acacia caven, Adesmia bicolor, Adesmia latifolia, Adesmia punctata, Adesmia securigerifolia, Amorpha fruticosa, Arachis villosa, Centrosema virginianum, Ceratonia siliqua, Chamaecrista rotundifolia, Desmanthus depressus, Desmanthus virgatus, Desmodium affine, Desmodium cuneatum, Desmodium incanum, Desmodium uncinatum, Galactia striata, Gleditsia triacanthos, Indigofera suffruticosa, Lablab purpureus, Lathyrus crassipes, Lathyrus nervosus, Lathyrus paranensis, Lathyrus pubescens, Leucaena leucocephala, Lupinus angustifolius, Macroptilium erythroloma, Macroptylium lathyroides, Macroptilium psammodes, Medicago arabica, Medicago arabica f. purpurea, Medicago lupulina, Medicago polymorpha, Medicago polymorpha var. confinis, Medicago sativa, Melilotus albus, Melilotus indicus, Ononis mitissima, Ornitopus micranthus,  Parkinsonia aculeata, Prosopis affinis, Prosopis nigra, Pueraria montana var. lobata, Rhynchosia diversifolia var. prostrata, Rhynchosia senna, Stylosanthes guianensis var. subviscosa, Stylosanthes montevidensis, Trifolium campestre, Trifolium fragiferum var. bonannii, Trifolium polymorphum, Trifolium pratense, Trifolium repens, Trifolium subterraneum, Vicia disperma, Vicia epetiolaris, Vicia graminea, Vicia macrograminea, Vicia  montevidensis, Vicia nana, Vicia sativa, Vicia sativa subsp. nigra, Vigna adenantha, Vigna longifolia, Vigna luteola, Zornia orbiculata, Zornia trachycarpa.

    Las recomendadas como forrajera son:
    Acacia caven, Adesmia bicolor, Adesmia latifolia, Adesmia punctata, Adesmia securigerifolia, Arachis villosa, Chamaecrista rotundifolia, Desmanthus depressus, Desmanthus virgatus, Desmodium affine, Desmodium cuneatum,Desmodium incanum, Desmodium uncinatum, Mimosa dutrae, Stylosanthes guianensis var. subviscosa, Trifolium polymorphum, Vigna luteola

     Izaguirre, 2005. Agrociencias)

    Otras especies usadas en sistemas silvopastoriles

    Los eucaliptos denominados “colorados” (principalmente Eucalyptus camaldulensis y E. tereticornis) se encuentran plantados en cortinas y en montes de abrigo y sombra en todo el país. El uso generalizado de estos eucaliptos con dichos fines se debió a su gran rusticidad, ya que se adaptan a diversos tipos de suelos y tienen relativamente buena tolerancia a la sequía y a las heladas.
    Con el fin de generar semilla mejorada localmente en el año 2007 se inició en INIA (uruguay) un Plan de Mejoramiento Genético en E. tereticornis, a dicha semilla se le ha dado el nombre comercial de INIA SOMBRA. El huerto semillero se instaló en la Unidad Experimental La Magnolia (INIA Tacuarembó), mientras que las pruebas de progenie se instalaron en predios de empresas forestales en los departamentos de Rivera, Durazno y Treinta y Tres.

    Alamos y sauces pueden reproducirse de estacas. O sea, una porción de rama o guía de largo variable (de 50 a 80 cm) y de diámetros en general no mayores a 3-4 cm., con presencia de yemas.
    Las estacas se obtienen de una porción de rama del año, del árbol elegido, en lo posible de crecimiento vertical, a la que se corta en porciones y de cada una de ella se obtienen las estacas. Es preferible realizar el corte en bisel (en chanfle) para facilitar el hincado de la estaca en el terreno.
    Las estacas se obtienen cuando la planta madre está en descanso en invierno sin hojas.
    Las estacas pueden enterrarse en el lugar definitivo en el campo en invierno, en el mismo sentido que la estaca tenía en el árbol madre. Generalmente se entierran 2/3 del largo total de la estaca y mantener las yemas de la parte aérea sanas, por donde se formaran las nuevas ramas.

    Es conveniente ubicar los sitios de (descanso-sombra) en las partes más altas de las parcelas, desde allí los elementos fertilizantes devueltos en la eses y orina van fluyendo por escurrimiento superficial fertilizando el campo.

    Cuando hay ejemplares arbóreos aislados sus troncos se pueden proteger con ramas espinosas atadas alrededor, ya que algunos animales sobre todo equinos y caprinos pueden morder y arrancar tiras de la corteza.

    Trabajo generales sobre sombras con cortinas de árboles. 

    Bosques protectores. Abrigo y sombra para ovinos http://www.mgap.gub.uy/sites/default/files/bosques_protectores_abrigo_y_sombra_para_ovinos.pdf pensado para predios “grandes”.

    Otro artículo: Reparos para las haciendas: http://www.produccion-animal.com.ar/informacion_tecnica/instalaciones/04-reparos_para_la_hacienda.pdf 



    Laclau y colaboradores, realizaron un trabajo llamado: “Sombreado forestal aplicado a tambos. Simulaciones de cortinas forestales” .Realizaron 64 simulaciones de sombreado de líneas simples de árboles distanciados 2 metros entre sí, con orientación norte-sur y este-oeste a la latitud de 31°S, coincidente con la localidad de Rafaela, pcía. de Santa Fe. Observaron que La disposición este-oeste mantiene un sombreado angosto y relativamente inamovible, que en dos fechas de verano y en sus valores extremos, osciló entre 2,9 y 6 m2 /m lineal de cortina según la hora del día. En cambio, las cortinas de rumbo norte-sur facilitan la movilidad de la sombra y una proyección más oblicua que incrementa la superficie sombreada por metro lineal de cortina, que en las dos fechas de simulación oscilaron entre 2,9 y 12,5 m2 /m lineal de cortina. Ambas disposiciones de cortinas, junto a la sala de ordeñe y en las pasturas, podrían combinarse siguiendo una estrategia integral de manejo del calor animal durante el verano (https://inta.gob.ar/sites/default/files/p._laclau_g._caballar._sombreado_aplicado_a_tambos1.pdf )

    5 ago 2013

    Antibioticos para la alimentación animal en Uruguay.

    Syringe with Green FluidEn 1946, el profesor Moore en Wisconsin, descubrió que la estreptomicina aumentaba la tasa de crecimiento en los polluelos. En los años 50 distintas investigaciones confirmaron que el uso de pequeñas dosis de antibióticos favorece el crecimiento de los animales. Este descubrimiento hizo que durante décadas los antibióticos se usaran con un fin diferente al tratamiento de enfermedades.

    En Uruguay, el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) prohibió la importación, fabricación, comercialización y uso de alimentos para animales que contengan antibióticos como promotores de crecimiento. Así lo dispuso el decreto 98/011 que entró en vigencia a principios de junio de 2011.

    El primer motivo que justifica la prohibición es que “el suministro de alimentos que contengan en su formulación antibióticos aumenta el riesgo de resistencia antimicrobiana en los animales y puede constituir un factor de riesgo para la Salud Pública”. Pero la prohibición recae sólo sobre las especies bovina y ovina; las dos principales de la industria ganadera Uruguaya y no para otras especies como aves y cerdos. Pese a que los antibióticos han sido aplicados con fines no terapéuticos en la cría de aves y cerdos también en nuestro país, pero la prohibición no alcanza a estas especies pese a ser igualmente susceptibles de favorecer la aparición de bacterias resistentes si son sobremedicadas o usados como "preventivos" (uso inexistente).

    Entonces ¿Por qué la normativa es aplicable sólo para ovinos y bovinos?


    vacas alimentadas en confinamiento con ración formuladaEl decreto enuncia un segundo motivo para la prohibición: “Los mercados compradores de productos de origen animal, exigen la garantía de inocuidad de dichos productos, mediante el control del suministro de medicamentos veterinarios a través de la alimentación de los animales”. Ovinos y bovinos son las especies ganaderas que Uruguay exporta a países de la Unión Europea y otros. El mercado europeo exige cumplir con exigencias de inocuidad de los alimentos,y realiza exámenes para la detección de residuos, y tiene exigencias de trazabilidad.

    En Uruguay las industrias avícolas y porcícolas no exportan a la Unión Europea y abastecen principalmente al mercado interno. Según el MGAP (web abril 2011) la adopción del decreto 98/011 surge principalmente por las negociaciones que Uruguay realizó con Suiza para exportarle carne vacuna y ovina. La adaptación de nuestra normativa permite que su precio aumente 30% al ser quitada del envoltorio una etiqueta que ponía que era carne producida con sustancias prohibidas.

    De modo que si sólo se controlan los productos ganaderos que serán exportados ¿qué pasa con la inocuidad de los demás alimentos de origen cárnico que consumimos en Uruguay? ¿Hasta cuando seremos ciudadanos de segunda?¿y la seguridad alimentaria de los Uruguayos?

    10 may 2013

    La huella de carbono. Tras la danza de las transnacionales, al compás del comercio y el marketing...

    "Les hemos dicho que la tierra es nuestra madre, que no queremos ni podemos venderla. Pero el blanco parece no haber entendido, insiste en que cedamos, vendamos o maltratemos nuestra tierra".  

    De Carta Uwa al Mundo. 1999. 

    Introducción


    El CO2 está aumentando su concentración en la atmósfera terrestre. Hay otros gases que tienen efecto invernadero que también están aumentando. Las diferentes actividades humanas modifican los ciclo biogeoquímicos  de estos gases (magnitudes, velocidades y escalas). El cambio climático ya tiene, y tendrá impactos diferenciales sobre diferentes sociedades y los diferentes grupos sociales. Por lo tanto hay diferentes responsabilidades, así como diferentes beneficiados y perjudicados según las estrategias de mitigación y adaptación.
     
    La huella de carbono generalmente es definida como la estimación de la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto.

    Pero... ¿cómo y quién mide la huella? ¿para qué sirve? y sobre todo ¿quién se beneficia y quien se perjudica? ¿Operativizar el concepto de huella ecológica o la necesidad de otro enfoque? En torno a estas preguntas iremos avanzando.

    Huella de carbono


    La huella de carbono se ha desarrollado, al margen de los mecanismos y metodologías creados por los compromisos internacionales como el Protocolo de Kyoto, como proceso voluntario de medición. Los líderes en esta materia son países industrializados y empresas transnacionales. Algunos productos generalmente de grandes empresas transnacionales han empezado a mostrar en su etiqueta su huella de carbono. En países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia, empiezan a verse las mismas y entonces los consumidores conocerían así (en teoría) la cantidad de dióxido de carbono (CO2) y/o gases de efecto invernadero (GEI) emitida durante su fabricación, transporte y eliminación. Entonces el consumidor podría elegir el producto que tiene menor huella que sería “el ambientalmente mejor”. 

    Estas etiquetas de huella de carbono son una estrategia comercial y de marketing que provocan una falsa sensación de conciencia ecológica. Realizar o comprar un producto con este etiquetado hace creer a más de uno que ya se está cumpliendo con la labor de mitigar el cambio climático y que esto es bueno para todos. 

    Además de los varios problemas e inconsistencias conceptuales, estimar la huella tiene no menos problemas operativos. Diversas personas y estudios recuerdan que no hay un acuerdo mundial sobre el significado operativo del concepto de huella de carbono, falta de claridad y comparabilidad en la determinación de emisiones (Espíndola y Valderrama 2012b). De hecho hay muy importantes y sustanciales diferencias de resultados entre varios sistemas de cálculo de la misma. Hay diferentes sistemas (Cuadro 1) y organizaciones que se encargan de ellas en Europa, Estados Unidos y otros países, por supuesto con diferentes intereses y concepciones teóricas y prácticas, basta ver quienes los patrocinan, crean e impulsan. 

    "A juicio de Carballo et al. (2009) la huella de carbono nace huérfana, sin un concepto claro ni una metodología definida, lo que ha posibilitado que surjan diferentes interpretaciones del indicador. Una de estas diferencias se relacionan con los gases incluidos en el análisis. Algunos estudios optan porque la huella de carbono incluya varios gases de efecto invernadero, expresando la huella del carbono en toneladas equivalentes de CO2 (Dómenech, 2004; CT, 2007; POST 2008; BSI, 2008). Otros prefieren limitarse exclusivamente a un único gas, el CO2 (Wiedmann y Minx, 2008). Los GEI considerados usualmente son los establecidos en el Protocolo de Kioto del año 1997 y consideran los siguientes: dióxido de carbono (CO2 ), metano (CH4 ), óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), hidrocarburos perfluorados (PFC), y hexafluoruro de azufre (SF6). Esto no significa que no haya otros gases contaminantes, pero éstos son los criterios actuales; incluso hay criterios de cálculo que no consideran todos estos gases, y esto es también parte del debate" (Espíndola y Valderrama 2012a). 

    Es común encontrar en los datos de Huellas de carbono problemas de:
    • Transparencia: proporcionan información confusa, no corroborable e insuficiente para evaluar la credibilidad y la fiabilidad de las estimaciones. 
    • Pertinencia: uso de datos, métodos de medición, criterios y suposiciones inadecuadas para el uso.
    • Integridad: consideran solo una parte de la información relevante y completan una parte de los requisitos. No existe un acuerdo común sobre elección de escenarios de referencia y como estimar o no la adicionalidad de efectos. 
    • Consistencia: uso de datos, métodos, criterios y supuestos que no permiten comparaciones significativas y válidas. 
    • Prudencia e incertidumbre: utilización de supuestos (valores y procedimientos) conservadores o no sin criterios objetivos, según convenga sub o sobreestimar los valores de GEI y sin atender correctamente la variabilidad e incertidumbre. 

    No hay datos y posiblemente nunca los tengamos para poder calcular más o menos razonablemente la Huella de carbono en la mayoría de las situaciones, entonces se usan datos de referencia, supuestos varios, más supuestos, supuestos de supuestos, valores de equivalencia, factores de corrección, se agregan parámetros en las ecuaciones... una carrera loca de nunca acabar y que sigue beneficiando al capital....es necesario otros enfoques sistémicos al problema de GEI. 



    Cuadro 1. Algunos sistemas de cálculos de la huella de carbono: 


    En general los métodos utilizan  para la obtención de datos el análisis de ciclo de vida del producto (bienes y servicios), también puede calcularse en función de organizaciones, eventos o territorios. En términos generales una vez que se esquematiza el ciclo de vida del producto, desde que se extraen las materias primas necesarias para su fabricación hasta el lugar de su disposición final, o abarcando parte de este proceso, cada método usa un enfoque diferente.
    Entre las principales normativas utilizadas están el GHG Protocol, ISO 14064 y PAS 2050 entre otras. 

    El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol) es un instrumento de contabilidad utilizado para cuantificar y gestionar las emisiones de gases de efecto invernadero desde 2001. Surge a partir del Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), con grandes socios corporativos como British Petroleum, General Motors Monsanto, Norsk Hydro , Tokyo Electric y Shell entre otros. Cuenta además con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID ) y la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (USEPA). 

    A partir de 2004 la Agencia para el Medio Ambiente y el Control de la Energía (ADEME) de Francia elaboró una herramienta metodológica llamada Bilan Carbone, dedicada a la medición de emisiones de GEI . 

    En 2006, la Organización Internacional de Normalización (ISO) aprobó la Norma Corporativa de base para la ISO 14064-I: Especificación con orientación, a nivel de la organización para la cuantificación y el informe de las emisiones de gases de efecto invernadero.  A partir de esta vinieron otras  ISO en desarrollo.

    Las Especificaciones Públicamente Disponibles PAS 2050 ha sido desarrollada en 2007 por British Standards Institution (BSI) y copatrocinada por Carbon Trust y Defra (Department for Environment Food and Rural Affairs) de UK. El año 2010, el Instituto Británico de Estandarización presentó la PAS 2060.

     ¿Y por casa como andamos? La huella de carbono en Uruguay. 


     El sistema económico predominante ha incentivado, en poco tiempo, que en ciertos países el medio ambiente se haya convertido en un actor importante de marketing y comunicación a todo nivel. El reto del calentamiento global a consecuencia de los GEI ha fomentado el surgimiento de mecanismos de mercantilización para su mitigación (CEPAL, 2010). La huella de carbono es hoy por hoy una estrategia comercial y de marketing que favorece a las empresas transnacionales, y posiblemente nunca pase de esto. Es básicamente por esto que Uruguay no debería entrar en este juego, en esta carrera sin rumbo que solo podemos ir atrás. 

    Veamos esto....la huella de carbono se plantea como herramienta de mitigación, así como de orientaciones y soluciones. Puede servir para muchas cosas, además del etiquetado (voluntario y como estrategia comercial) también podría ser usada para diversas políticas macro y microeconómicas, entre ellas medidas arancelarias o proteccionistas como impuesto al carbono en las fronteras, etc. Es ésta última posibilidad de uso de la Huella de Carbono de los productos la que parece generar mayor preocupación a corto plazo en los países de América Latina, por ser estos exportadores de productos primarios y dependientes.

    Pero ¿es esta una amenaza real o un negocio de las grandes empresas transnacionales y de la tecnocracia burócrata en torno del ambientalismo? Las estrategias de Huella de Carbono varían entre países, pasando desde ausencias de estrategia alguna, a instrumentar incentivos internos y herramientas de medición e información al consumidor en negocios minoristas (UE con Francia e Inglaterra a la vanguardia), EEUU, Alemania, Japón y China están recién explorando el etiquetado voluntario y muy lejos de regularlo y ni que hablar que aún no existen exigencias a productos importados.

    En Latinoamérica y particularmente en Uruguay hay quienes impulsan avanzar en el tema huella de carbono planteando, que siendo economías altamente dependiente de las exportaciones, ésta podría ser una amenaza futura desde los países "exigentes". También están quienes plantean que es un tema presente con desafíos y oportunidades para los sectores agrarios latinoamericanos (Oyhantçabal, 2010). Desde la visión del MGAP se entiende que esto es un valor agregado ambiental que se sumará a otros ya implantados como la trazabilidad y la inocuidad (INAC, 2010; Oyhantçabal , 2011). En este sentido Nueva Zelandia desde 2007 tiene una Estrategia para la Huella de Carbono del Ministerio de Agricultura y Forestería, lo cual podrían ser una amenaza más cercana, en el sentido que después de haber empezado a medir la huella de distintos productos de exportación, está buscando la manera de mitigarla, con miras a mantener o aumentar su competitividad.

    En los países en donde todavía no se plantean marcos regulatorios (casi todo el mundo) es el sector privado quien ha decidido avanzar en el tema, para conocer mejor sus procesos productivos, generar ahorros energéticos, presionar a sus proveedores, anticipar potenciales medidas regulatorias, y, sobre todo, desarrollar nuevas líneas de marketing y competitividad (CEPAL, 2010).

    Entonces, la situación es que de ser una amenaza futura (salvo Francia e Inglaterra que tienen ciertos avances, el resto del mundo parece cada vez más lejos del etiquetado o medidas gubernamentales al respecto) pasamos a tener un problema hoy, gastando valiosos recursos (desde el estado y organismos como ALADI, CEPAL, etc) trabajando sobre este tema, para beneficio de las empresas transnacionales que son quienes ya se benefician hoy.

    Alguien dijo que “En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”... y estamos - al menos en este tema - en tiempos de engaño, por lo que hay que trabajar para construir una verdad y generar alternativas. La huella de carbono es una mala estrategia para el desarrollo sustentable, especialmente la huella de productos que hoy por hoy (y no va a cambiar sustancialmente en el mediano plazo) es engañosa, sin transparencia y no es confiable.

    Apoyar y buscar canales alternativos de comercialización y de articular al consumidor con el productor, es también parte del tema. El control de los medios de producción por los trabajadores (consumidores), el desarrollo local...es también parte del tema.

    Bibliografía: 


    Espíndola, C.; Valderrama, J. O.. 2012. Huella del Carbono. Parte 1: Conceptos, Métodos de Estimación y Complejidades Metodológicas. Información Tecnológica Vol. 23(1),163-176.

    Espíndola, C.; Valderrama, J. O.. 2012. Huella del Carbono. Parte 2: La Visión de las Empresas, los Cuestionamientos y el Futuro. Información Tecnológica Vol. 23(1),177-192 .

    CEPAL, Comisión Económica Para América Latina y El Caribe. 2010. Metodologías de cálculo de la Huella de Carbono y sus potenciales implicaciones para América Latina. (ver)

    Oyhantçabal, W. 2011. El MGAP y la “huella” de carbono de productos de exportación: una estrategia en defensa de la competitividad. http://www.mgap.gub.uy/opypa/ANUARIOS/Anuario2011/material/pdf/38.pdf 


    8 may 2013

    Impacto sobre el suelo por la lechería. La necesidad de información y una visión holística.

    En las últimas décadas la lechería tuvo importantes transformaciones socioeconómicas y tecnológicas. 

    Pasando de una base casi exclusivamente forrajera con rotaciones con laboreo convencional que alternaban praderas y cultivos forrajeros anuales con pastoreo directo, a mayor utilización de siembra directa, menor superficie de campo natural y tener un peso creciente en la dieta animal el uso de reservas, granos y subproductos agroindustriales. 

    El desarrollo de tecnologías de alta producción estuvo acompañado de incremento de la dependencia genética (animal y vegetal), concentración de la producción en menos unidades productivas de mayor escala, transnacionalización, aumento de la exclusión y diferenciación social, con gran incremento de insumos, información, energía y capital externos a los tambos (y en muchas ocasiones externos al país). Transitando hacia la situación actual de los sistemas comerciales cuya productividad por vaca masa están pasando niveles de 6000 L/ha.

    Este cambio técnico ha sido propuesto como la única ruta a seguir y por la que necesariamente hay que avanzar (Alvaerz y col., 2001, citado por Garibotto, G. 2006 ). Sin embargo esta visión que no es neutra desde el punto de vista social y muchas veces carece de fundamentos objetivos, no es la única. No hay una asociación lineal y directa entre productividad y resultado económico, además de que se debe observar su impacto sobre el ambiente y sobre la sociedad en su conjunto, y no sólo “dentro del predio” (Garibotto, G. 2006).

    Estos cambios tienen impactos en la dinámica de los ecosistemas del rubro, o sea, a los propios agroecosistemas lecheros. Pero también impacta sobre los que aportan alimento y servicios para esos sistemas, así como en los agroecosistemas que compiten o conviven con la lechería. Estos últimos tres grupos (que proveen alimento, servicio y "competidores") en general no son tomados en cuenta a la hora de evaluar los cambios en el sector, que trascienden a lo que pasa “porteras adentro”. 

    Veamos un ejemplo, para evaluar el impacto sobre los suelos generalmente se plantea utilizar el contenido de materia orgánica o carbono orgánico del suelo (COS) como uno de los principales indicadores. Esto debido a que es un componente clave a la cual se asocian la mayor parte de las propiedades químicas y físicas del suelo y por tanto a la productividad. Además la evolución del contenido de COS también es importante por sus conexiones con los gases de efecto invernadero (GEI). 

    Cambios en el carbono orgánico del suelo.


    Morón y col., (2006) presenta resultados preliminares de 28 predios comerciales dedicados a la producción lechera dentro del Departamento de Colonia con una perspectiva algo diferente. Los autores encontraron que se puede apreciar un grado de deterioro de la calidad física de los suelos bajo explotación lechera respecto de los suelos de referencia (imperturbado). En los valores de COS en los primeros centímetros de suelo se observó una importante diferencia de 0.7 % lo cual equivale aproximadamente a 1.2 % de materia orgánica. 

    En muestreos realizados durante los años 2005 y 2006 (sobre 166 potreros de 86 predios) dedicados a la producción lechera en los departamentos de Colonia, San José y Florida, Morón (2012) menciona que en promedio el COS de los potreros de producción disminuyo un 20,4 % frente al promedio de los respectivos suelos de referencia. Además observa que el 80 % de los predios tienen valores de COS inferiores a la referencia. Existen aproximadamente un 30 % de los potreros en producción que presentan disminuciones o pérdidas de COS, en los 0-15 cm superiores del suelo, entre 30 y 60 %. 

    Un segundo paso es medir los cambios en el COS en los predios lecheros, como ha evolucionado. Díaz y Duran (2011) realizaron un interesante estudio a este respecto, mostrando la evolución del COS y relacionándolo con diferentes usos del suelo de los sistemas lecheros de La Estanzuela desde 1974 a 2010, con muestreos aperiódicos e incompletos, por lo que se trata de datos desbalanceados y con diferentes métodos de medición. Planteando que La evolución del manejo del suelo como consecuencia de los cambios técnicos de los sistemas productivos de la Unidad de Lechería de La Estanzuela puede considerarse representativa de los cambios ocurridos y en proceso en la principal cuenca lechera uruguaya. Los trabajos de relevamiento del estado actual de los suelos dedicados a lechería cuantificaron un deterioro del contenido original de CO del orden del 22%. Complementariamente, dicho trabajo diagnostica una situación promisoria de posible restauración de la fertilidad productiva y de capacidad de secuestro de carbono (aproximadamente 2% de acumulación anual) con la misma tecnología que viene siendo adoptada en la actualidad por los productores lecheros más intensivos. (Díaz y Duran, 2011). Partiendo de niveles muy bajos de COS en el orden de los 20 g kg-1 a principios de los 90. 

    Otro dato relevante es que en La Estanzuela tal cual ocurre en los tambos comerciales, existen parcelas destinadas al confinamiento del ganado, ya sea para evitar los pastoreos de pasturas cultivadas en períodos de lluvia, como para suministrar concentrados, henos y silos, realizando un semiconfinamiento sobre “campo natural”. Las parcelas de estos semi-confinamientos mostraron la misma dinámica general del CO que las parcelas del resto del sistema manejadas bajo rotación de pasturas y cultivos, pero con % de COS significativamente más altos. Explicando esta evolución entre otros factores los incrementos muy importantes de las reservas forrajeras y de concentrados que se suministran en esas parcelas, el fuerte traslado de nutrientes por uso de altas cargas animales y períodos de ocupación más extensos al no depender exclusivamente del forraje en pie sino de los suplementos usados. Estas parcelas de semi-confinamiento con mejor situación de fertilidad plantea la oportunidad de incorporarlas a la fase agrícola del sistema. Si esto no fuera posible se abren dos estrategias: a) dispersar las áreas de suministro de concentrados y reservas hacia mayor número de parcelas de la rotación o b) concentrar esos suministros en patios de alimentación diseñados para hacer viable el reciclaje de los efluentes hacia las parcelas con pasturas. Estas alternativas deben ser evaluadas considerando no solamente los beneficios productivos sino de contaminación ambiental y su posible manejo. Cabe interrogarse acerca de la necesidad de desarrollo de tecnologías apropiadas para su manejo por la investigación local, ya que el área que ocupan estos potreros en los establecimientos lecheros es muy significativa y también lo es la dimensión de las oportunidades productivas y amenazas ambientales que se plantean (Díaz y Duran, 2011). 

    Sin duda estos trabajos son una contribución para una tarea mucho mayor que consista en un monitorear, evaluar y diagnosticar el estado de la calidad de los principales suelos utilizados en producción lechera en Uruguay, para sacar mejores conclusiones de lo que pasa “en los tambos”. 

    ¿Qué más necesitamos considerar para evaluar los cambios en el contenido de carbono de los suelos? 


    Ahora bien desde una perspectiva agroecológica cabría entonces ahora preguntarse ¿en cuanto a afectado a esta evolución el cambio climático, el incremento de la temperatura, de CO2 y de las precipitaciones en la región? ¿Cuánto ha aumentado la huella de carbono por el incremento en el uso de maquinaria, combustible fósil, mano de obra y transporte que implicaron estos cambios tecnológicos? ¿Cuál es el incremento asociado a los servicios que implicaron esos cambios, aquí estamos hablando de los servicios financieros, comerciales, asesoramiento técnico, administrativos entre otros? 

    Pero además de energía se ha realizado una importante transferencia de fertilidad y materia orgánica desde fuera de estos sistemas, por lo que hay que considerar el impacto en el suelo sobre los agroecosistemas agrícolas asociados a la lechería como parte de los mismos. Recordemos que el gran incremento de la agricultura de los últimos años está también de alguna manera asociado a la producción de granos para alimentación animal. Las nuevas exigencias de planes de uso del suelo en agricultura contribuirán a mitigar impactos y esperemos que prontamente se pase a utilizar también el balance de nutrientes. Una herramienta que se puede utilizar como indicador de manejo de nutrientes, que sirve para cuantificar o presupuestar nutrientes, contribuyendo a visualizar manejos apropiados y la eficiencia de utilización, que en otras partes del mundo ya es de uso obligatorio (como en la Unión Europea). ¿Cuánto del deterioro de los suelos agrícolas puede ser atribuible a la lechería? 

    Por último en la última década la superficie destinada a la lechería nacional se redujo levemente en total de hectáreas entre 2000 y 2007 a alrededor de 600mil ha (DIEA, 2007) y creció levemente desde esa fecha hasta rondar las 650 mil ha (DIEA, 2012), pero esta relativo estabilidad es resultado de zonas donde avanzó sobre la ganadería, u otras producciones y zonas de donde se retiró. En el mismo sentido el cambio en el uso del suelo (campo natural, praderas, verdeos, etc) a la interna de la superficie lechera ha evolucionado a porcentajes similares a los del inicio de la década pero con grandes variaciones en cuáles son las hectáreas concretas, en este sentido los promedios son engañosos. ¿Cuánto significa desde el punto de vista de cambios en el COS pasar de estos agroecosistemas de pasturas naturales a rotaciones agrícolas, cual ha sido el impacto por el cambio de uso del suelo? 

    En perspectiva… 


     Hasta ahora la evidencia es que el uso del suelo para lechería (con las tecnologías dominantes) ha implicado un deterioro en el contenido de materia orgánica del suelo en Uruguay. La siembra directa y rotaciones de cultivos pasturas de alta productividad son generalmente manejados como la clave para mejorar el contenido de COS, mejorando con respecto a los sistemas con laboreo tradicionales. Pero esto no necesariamente signifique que estemos mejorando. Desde el punto de vista del COS parecería que fuera posible al menos “corregir” parte de los problemas anteriores de pérdida de COS o al menos no continuar profundizándolos. La información disponible nos plantea la duda de si será posible con estas propuestas productivistas llegar a niveles de COS que tenían los ecosistemas de pradera antes de la lechería, o si será necesario otro enfoque. Ahora bien si intentamos ver el problema en su conjunto (y no solo el carbono en el suelo), no hay duda que si es necesario otro enfoque. Qué pasa con la interacción con otros factores como, el efecto de los herbicidas, la uniformidad genética (animal y vegetal), el incremento de monocultivos, los productos sanitarios (tanto vegetales como animales), el manejo de efluentes, el aumento de carga animal, la compactación del suelo, el sistema de pastoreo entre otros. Y más allá de los aspectos tecnológicos de la producción, es necesario, urgente e imprescindible incorporan al mismo tiempo las dimensiones sociales (política, económica, cultural) y ecológicas, en estos sentidos la agroecología y los enfoque sistémicos tienen mucho para aportar.

     Bibliografía



    Garibotto, G. 2006. Impacto de la intensificación en sistemas pastoriles de producción: el modelo de la lechería en el Uruguay. http://www.slideshare.net/Elbuenovejero/impacto-de-la-intensificacinpdf 


    Morón, A.;  Molfino, J.; Sawchik, J.; Califra, A.;  Lazbal, E.; La Manna, A.; Malcuori, E. 2006. Calidad del suelo en las principales áreas de producción lechera de Uruguay: Avances en el departamento de Colonia. Jornada Técnica de Lechería. En: INIA. Serie  Actividades de Difusión N°455. pp 1-9.



    Morón, A. 2012. La Calidad de los Suelos bajo Producción Lechera y Producción Agrícola en las Principales Regiones de Uruguay. Ponencia ISTRO 2012. Montevideo. Uruguay. On line en: istro2012.congresos-rohr.info/programa/ponencias/13_1_Alejandro__Moron.doc   


    Díaz Rossello R.; Durán, H. 2011. Los sistemas lecheros y su impacto en el recurso suelo. Revista INIA marzo 2011. pp 47-51. Y publicado también en  Agrociencia Uruguay (15) 2: 109-119.