¿Qué sucede cuando una Facultad abre sus puertas y convierte un espacio de circulación cotidiana en un lugar de encuentro?
La Feria FVet parte de una idea sencilla: la Facultad puede ser mucho más que un lugar al que se concurre a estudiar, enseñar o trabajar. También puede ser un espacio compartido, abierto al entorno, donde encontrarse, intercambiar productos y saberes, conocer otras experiencias y construir nuevos vínculos.
Organizar una feria no garantiza, la construcción de comunidad, ni una relación más cercana entre la universidad y la sociedad. Para comprender qué aporta esta experiencia, es necesario mirar más allá de la cantidad de puestos, las ventas o la asistencia, y preguntarnos ¿qué relaciones se construyen, quiénes participan, qué oportunidades se generan y qué condiciones hacen posible sostenerlas?
La Feria FVet es una experiencia concreta que nos permite pensar cómo se construye una universidad pública más abierta y vinculada con su entorno. Su aporte no reside únicamente en ofrecer un espacio de comercialización, sino en generar oportunidades de encuentro, intercambio y participación. Su consolidación, depende de sostener esos vínculos, fortalecer la organización colectiva y seguir evaluando qué comunidad se está construyendo.
Construyendo comunidad dentro y fuera de la universidad.
La comunidad universitaria no es algo dado, se requiere accion consiente, para una construcción colectiva de la universidad pública. Entonces, ¿cómo se construye comunidad dentro de la universidad y en su relación con el entorno? La experiencia muestra que esa comunidad no existe únicamente por compartir un edificio o pertenecer a una institución. Se construye mediante la participación, la organización, la cooperación y la generación de espacios comunes, aunque sean simples. El Cogobierno es una de las principales herramientas de construcción colectiva de comunidad universitaria, los formatos institucionales y gremiales hacen lo suyo, pero otras acciones como la feria pueden tener roles destacados al menos en momentos puntuales.
¿Con qué personas nos encontramos habitualmente en la Facultad? ¿Qué sectores de la comunidad universitaria y del entorno quedan por fuera de nuestros espacios cotidianos? ¿Qué otras formas de encuentro podríamos construir?
Colaborando en la construcción de vínculos con el barrio desde Fvet.
La universidad, es relativamente nueva en el barrio, si bien el PIM ya tiene su historia y redes territoriales, pero la Fvet en esta nueva sede en cierta medida esta aislada del barrio, recién comenzando a construir sus propios vínculos con la comunidad. Entonces, ¿cómo puede una institución universitaria pública fortalecer su vínculo con la sociedad más allá de sus funciones habituales de enseñanza, investigación y extensión?
La Feria FVet permite explorar cómo los espacios públicos universitarios pueden convertirse en lugares de encuentro, intercambio y construcción de comunidad, buscando relaciones mas horizontales. No significa desconocer las diferencias de recursos, responsabilidades o condiciones de vida, sino procurar que, durante el encuentro, los saberes y las experiencias de quienes participan sean reconocidos y valorados. Espacios que también pueden articularse con las funciones universitarias. Lugar de practicas de estudiantes de Enfermería, de la Escuela de Nutrición, Psicología, de talleres agroecológicos, etc.
La comunidad también se construye mediante el trabajo necesario para sostener la iniciativa de la Feria. Una iniciativa puede surgir de la voluntad y el compromiso de un grupo de personas, pero su continuidad depende también de que encuentre reconocimiento, apoyo y condiciones concretas dentro de la institución. Podríamos decir que la voluntad colectiva, incluso en procesos autogestionados, necesita o se puede potenciar con respaldo institucional, y en ocasiones articular con políticas públicas.
El respaldo institucional y la construcción colectiva.
La Feria FVet nació y se ha desarrollado a partir del trabajo colectivo, la iniciativa y el compromiso de docentes y funcionarios y funcionarias TAS que han asumido su organización. A lo largo de sus ediciones, la experiencia fue incorporando nuevos actores, propuestas y aprendizajes, mostrando las posibilidades de articular capacidades e intereses diversos dentro y fuera de la Facultad. Diferentes departamentos y unidades de la Facultad de Veterinaria presentaron propuestas, entrte ellas, el Departamento de Ciencias sociales, Ciencia y Tecnología de la Leche, Ciencia y Tecnología de los Productos Pesqueros, Inocuidad y Calidad de los Alimentos, Animales de Granja y Parasitología Veterinaria.
Esta diversidad muestra que existen capacidades e intereses que pueden encontrarse, pero se requiere organización. En este proceso, el respaldo del Consejo de la Facultad de Veterinaria representa un paso importante para el reconocimiento institucional de la iniciativa. El respaldo debe materializarse en condiciones materiales y organizativas, para que la iniciativa pueda sostenerse, o sea, disponer de recursos, reconocer el tiempo de trabajo que requiere, facilitar la participación de distintos actores y promover la coordinación entre unidades académicas y diversos actores.
¿Qué condiciones institucionales necesitamos para sostener iniciativas que surgen de la participación y el compromiso colectivo? ¿Cómo lograr que el reconocimiento institucional se traduzca en apoyo efectivo y continuidad?
El espacio de encuentro y no solo de comercialización, lo económico se combina con otras relaciones sociales.
La dimensión económica (el intercambio que se da en la feria), se combina con lo territorial, la cultura, la agroecología... La feria permite destacar y apoyar a la producción local, agroecológica, artesanos y artesanas, y la promoción de circuitos cortos de comercialización. En la feria se comercializan: semillas, plantines, verduras agroecológicas, comidas elaboradas, quesos, arte y artesanias, textiles y vestimentas, cosmética, articulos para mascotas, ropa segunda mano, cafeteria y varios etceteras. No se vende alcohol, determinados productos alimenticios por segurida (como hongos o conservas de tomate), productos importados, industriales o reventa de productos.
Desde sus primeras ediciones, la feria ha buscado generar algo más que un punto de comercialización, la feria no es un fin en si mismo. El espacio creado no solo facilita la venta de alimentos, plantas, artesanías y otros productos, también pone en contacto a productores y consumidores, acerca a vecinos y vecinas a la Facultad y genera oportunidades para compartir saberes, prácticas saludables y expresiones culturales. Hay colectivos que se vinculan directamente, como vecinas y vecinos organizados del municipio F, iniciativa Casa de la Cultura Espacio Cubierto, Villa Sonora, proyecto de extensión del Instituto de Música de la Facultad de Artes y participantes de colectivos agroecológicos de la Red de Agroecología del Uruguay, ahora vinculados al Núcleo Agroecológico Territoriale (NAT) de Monteevideo y Canelones Este.
La Feria FVet no busca ser solamente un punto de comercialización. Si ese fuera el objetivo, podría contratarse una empresa que gestionara el espacio y revendiera productos. Pero no es esa la idea. Lo que nos interesa es generar un lugar de encuentro, intercambio y construcción. También puede representar una posibilidad de complementar los ingresos de funcionarios y funcionarias, docentes, estudiantes y otras personas de la comunidad. Se trata de reconocer que detrás de cada puesto hay personas, trayectorias de trabajo, conocimientos y necesidades concretas. En ese sentido, la feria también pone en discusión qué entendemos por intercambio.
En un contexto en el que cada vez más compras se realizan mediante aplicaciones y servicios de entrega a domicilio, encontrarse cara a cara con quien produce o elabora un producto adquiere un valor particular. Permite conversar, conocer cómo se hacen las cosas, compartir experiencias y construir relaciones que difícilmente se generan a través de una transacción impersonal. La comercialización es importante, pero no agota el sentido de la experiencia. Nos interesa que quienes participan no sean solamente vendedores y compradores, sino personas que se encuentran, se reconocen y forman parte de un espacio común. La feria habilita la posibilidad de que el intercambio económico conviva con la solidaridad, el aprendizaje y la construcción de confianza.
¿Qué otras relaciones pueden construirse alrededor de un espacio de comercialización de productos locales?
TESIS: La Feria FVet muestra que abrir los espacios universitarios al entorno y promover encuentros entre actores diversos → puede contribuir a construir comunidad, fortalecer los vínculos entre la universidad y la sociedad y generar formas de intercambio que trascienden lo estrictamente comercial.
Algunos datos para pensar la experiencia.
- Cerca de 200 personas o colectivos diferentes solicitaron poner puestos en alguna de las primeras 8 ediciones
- Un promedio de 42 puestos por edición
- 118 respuestas a formularios de opinión en las primeras cuatro ediciones, valorando el espacio, los productos, el ambiente y el encuentro
- Participación de unidades académicas, otros servicios universitarios y organizaciones
- Organización colectiva y avances en autogestión
¿Qué aprendizajes deja la experiencia para otras iniciativas de apertura de la universidad al territorio?
El primero quizas sea que abrir un espacio físico también puede abrir nuevas relaciones. El vínculo con el territorio se construye mediante relaciones concretas, incluso una práctica semiconsolidada de apertura al territorio requiere negociación y ajuste permanente en contextos de recursos limitados.
En segundo lugar, que los espacios de encuentro pueden articular objetivos diferentes. La participación de diferentes servicios, unidades académicas, funcionarios y funcionarias, estudiantes, feriantes, colectivos e instituciones amplía las posibilidades de la feria.
En tercer lugar, el trabajo colectivo necesita condiciones para sostenerse. La diversidad de actores no se convierte automáticamente en trabajo colectivo, se requiere coordinación, acuerdos, comunicación y disposición para construir objetivos compartidos.
Un cuarto aspecto, la Feria de FVet es, puerta de entrada al y desde el territorio, como dice Zitarroza "el camino es pa'l que viene y pa'l que va", y no un punto de llegada. A través de esa puerta, estudiantes ingresan a prácticas, docentes construyen relaciones territoriales, los y las productoras locales obtienen un espacio de visibilidad, entonces la universidad se transforma, se repiensa en cada encuentro, cuestionando su acción/responsabilidad territorial.
¿Qué significa abrir la Facultad al barrio? ¿Alcanza con permitir el ingreso de personas externas o necesitamos construir relaciones en las que la comunidad pueda participar, proponer y también incidir en lo que sucede?
Una universidad que se construye en el encuentro
La experiencia de la Feria FVet nos invita a pensar que la apertura de la universidad al territorio no depende únicamente de organizar actividades fuera de las aulas o de recibir visitantes en sus instalaciones. También implica construir espacios en los que las personas puedan encontrarse, intercambiar, participar y reconocerse. La feria no resuelve por sí sola las desigualdades que atraviesan la producción, la comercialización o las condiciones de vida de quienes participan. Tampoco sustituye las políticas institucionales ni las acciones de enseñanza, investigación y extensión. Su aporte está en generar un espacio concreto en el que algunas de estas cuestiones se vuelven visibles y en el que es posible ensayar otras formas de relacionamiento y reconocer los saberes que se producen en distintos ámbitos de la sociedad.
También nos invita a preguntarnos ¿Qué universidad queremos construir con la sociedad y no solamente para la sociedad? ¿cómo articular esta experiencia con otras iniciativas universitarias y territoriales que comparten la preocupación por la producción de alimentos, la economía local, la salud, el ambiente y la construcción de comunidad?












