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27 abr 2022

Plan Nacional Agroecología de Uruguay - presentación 5 de mayo 2022


Plan Nacional Para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas 

Presentación 5 de mayo 2022 en el Palacio Legislativo

Producto de la iniciativa del movimiento agroecológico uruguayo, en diciembre de 2018 se aprobó con el apoyo de todos los partidos políticos la Ley 19.717 “Declaración de interés general y creación de una Comisión Honoraria Nacional y Plan nacional para el fomento de la producción con bases agroecológicas”, reglamentada en junio de 2019 por el Decreto N.º 159/019.

Declara “de interés general la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica, tanto en estado natural como elaborado, con el objetivo de fortalecer la soberanía y la seguridad alimentaria, contribuyendo al cuidado del ambiente, de manera de generar beneficios que mejoren la calidad de vida de los habitantes de la República”. Define como sujetos principales “los productores familiares agropecuarios, así como los sistemas de producción agrícola urbana y suburbana”.

Crea una Comisión Honoraria del Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas (CHPNA) con los cometidos de “elaborar, coordinar la implementación y monitorear la ejecución del plan para la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica” (Art.4) “y funcionará en el ámbito de la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca” (Art. 3).

La CHPNA está compuesta por trece miembros e igual número de suplentes, siete de los cuales fueron designados por organismos públicos y seis por el Poder Ejecutivo a propuesta de las organizaciones de la sociedad civil.1 La preside un delegado del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) quien tiene a su cargo efectuar las convocatorias correspondientes, coordinar las actividades y brindar el personal técnico y administrativo necesario para el cumplimiento de sus tareas. (Art. 5).

VER EL PLAN aquí

En el encuentro del 5 de mayo expusieron: el Ministro de Ambiente Adrián Peña; el Presidente de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca, de la Cámara de Senadores, Sebastián da Silva; el Presidente de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de la Cámara de Representantes,  Juan Moreno; el Presidente de la Comisión Honoraria del Plan Nacional para el Fomento de la Produccion con Bases Agroecológicas (CHPNA)  Eduardo Blasina; e integrantes de la comisión: por la Facultad de Agronomía de UDELAR, Rafael Vidal;  por la Red de Semillas del Uruguay, Irina Aldabe por la Red de Ecología del Uruguay, Natalia Bajsa, intervención que fue ampliamente aplaudida por todos los presentes.



La RAU en un comunicado realizado e propio 5 de mayo plantea que "consensuamos en esta propuesta una redacción básica que nos permita a todos y todas las involucradas, poder seguir avanzando en la construcción de esta estrategia país. Cada párrafo de los programas y proyectos del PNA hoy presentado, condensan nuestro aprendizaje y construcción de décadas. Pero además, entendemos que el Plan Nacional de Agroecología que soñamos, es de todas las comunidades que habitamos este territorio. Por eso vemos necesario seguir enriqueciéndolo desde las bases de las mismas, construyendo brazo con brazo, esa Soberanía Alimentaria a la que aspiramos".

En paralelo a este proceso, la RAU denuncia que "desde inicios del año pasado venimos realizando una campaña en defensa de nuestro Sistema Participativo de Garantía (SPG). La Dirección General de Servicios Agrícolas y la Dirección General de la Granja del MGAP, nos han inhabilitado primero (julio de 2021), y pusieron en marcha un sistema de certificación estatal de espaldas a quienes desde hace más de 30 años sostenemos la producción ecológica en nuestro país, y que además en los últimos 14, sostuvimos el único sello reconocido a nivel nacional e internacional de certificación orgánica y ecológica de alimentos para los uruguayos y uruguayas. En la previa de la presentación de este PNA, nos han comunicado que no llamarán a entidades certificadoras para realizar procesos de certificación ecológica. Hasta nuevo aviso, DiGeGra será la entidad certificadora del país. Se apropian de nuestros saberes, de nuestros aportes, y pretenden obligarnos a dejar de hacer lo que ha sido nuestro compromiso y nuestra responsabilidad.

Plantean que desde el gobierno se "Contradicen además el propio PNA que hoy estamos presentando, donde todos quienes participamos de su armado, incluido el MGAP, nos comprometimos al fortalecimiento y difusión de los SPG’s como herramientas de promoción, formación y fortalecimiento de la agroecología de escala familiar."

20 may 2019

Ponencia Bértola investigación acción participativa en PRV ovino

Video de la ponencia de Hugo Bértola en la Jornada Ganadería Familiar. Desafíos y propuestas para el sur del país.






Jueves 16 de mayo de 2019. INIA Las Brujas.

18 abr 2019

Seminario Plan Nacional de Agroecología en Uruguay. Movilización social y política pública: aportes para la construcción



Seminario “Plan Nacional de Agroecología en Uruguay”. Movilización social y política pública: aportes para la construcción. 
Salón Dorado Intendencia de Montevideo. 
Organiza Núcleo interdisciplinario Colectivo TA- Espacio Interdisciplinario- UDELAR.
25 de abril 2019.

2 ago 2016

Organizaciones de la producción familiar en Uruguay: Situación actual y principales desafíos

Pascual, Ana; Guedes, Emiliano; Monteverde, Santiago; Agüero, Mariela; Benitez, Gustavo; Ferreira, Ana; Oreggioni, Walter; Tommasino, Humberto.[1]


Resumen
En el agro uruguayo se han producido cambios en los últimos tiempos que han puesto en debate la sustentabilidad de la producción agropecuaria, y en particular el rol que tiene la producción familiar en la misma. Desde la década del 60, hubo una tendencia a la disminución de los productores familiares y sus organizaciones. Este proceso se inscribió en el desarrollo de políticas neoliberales, acelerado en el medio rural por el desarrollo del agronegocio. En las últimas décadas se produjeron una serie de cambios políticos que cuestionaron al modelo neoliberal de la década del 90. En el agro se expresa entre otras cosas en la generación de políticas diferenciales para la producción familiar. En gran medida estas políticas estimularon cambios en las organizaciones de productores/as familiares aumentando el número, la representación y las formas organizativas. Este trabajo tiene como objetivo caracterizar las organizaciones que nuclean productores familiares en el Uruguay, en base a su ubicación, estructura, funcionamiento, vínculos y desarrollo de estrategias colectivas (sociales y de apoyo a la producción), analizando su relación con los procesos de sustentabilidad (in-sustentabilidad) de la producción familiar. Para la construcción de dicha caracterización se realizó el análisis de fuentes de información secundaria, complementado con la realización de entrevistas a informantes calificados. Posteriormente el estudio se profundizó con el análisis de la información de 117 organizaciones rurales de primer grado (SFR, Cooperativas Agrarias, etc.). En base al panorama generado sobre la situación actual de los procesos organizativos de la producción familiar, se nos presentan escenarios que plantea desafíos e interrogantes, entre ellas:¿en qué medida las estrategias colectivas generadas por las organizaciones contribuyen a la sustentabilidad de los/as productores/as familiares?, ¿Cuáles son las principales limitantes que enfrentan estos sujetos colectivos?

Presentado en: III Congreso Ciencias Sociales Agrarias. Montevideo. Uruguay. 21- 22 julio de 2016



[1] Grupo Investigación en Extensión Rural y Desarrollo, Facultad de Veterinaria, Servicio Central de Extensión y Actividades en el Medio, Universidad de la República. 



Organizaciones utilizadas para el análisis del trabajo.

10 may 2013

La huella de carbono. Tras la danza de las transnacionales, al compás del comercio y el marketing...

"Les hemos dicho que la tierra es nuestra madre, que no queremos ni podemos venderla. Pero el blanco parece no haber entendido, insiste en que cedamos, vendamos o maltratemos nuestra tierra".  

De Carta Uwa al Mundo. 1999. 

Introducción


El CO2 está aumentando su concentración en la atmósfera terrestre. Hay otros gases que tienen efecto invernadero que también están aumentando. Las diferentes actividades humanas modifican los ciclo biogeoquímicos  de estos gases (magnitudes, velocidades y escalas). El cambio climático ya tiene, y tendrá impactos diferenciales sobre diferentes sociedades y los diferentes grupos sociales. Por lo tanto hay diferentes responsabilidades, así como diferentes beneficiados y perjudicados según las estrategias de mitigación y adaptación.
 
La huella de carbono generalmente es definida como la estimación de la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto.

Pero... ¿cómo y quién mide la huella? ¿para qué sirve? y sobre todo ¿quién se beneficia y quien se perjudica? ¿Operativizar el concepto de huella ecológica o la necesidad de otro enfoque? En torno a estas preguntas iremos avanzando.

Huella de carbono


La huella de carbono se ha desarrollado, al margen de los mecanismos y metodologías creados por los compromisos internacionales como el Protocolo de Kyoto, como proceso voluntario de medición. Los líderes en esta materia son países industrializados y empresas transnacionales. Algunos productos generalmente de grandes empresas transnacionales han empezado a mostrar en su etiqueta su huella de carbono. En países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia, empiezan a verse las mismas y entonces los consumidores conocerían así (en teoría) la cantidad de dióxido de carbono (CO2) y/o gases de efecto invernadero (GEI) emitida durante su fabricación, transporte y eliminación. Entonces el consumidor podría elegir el producto que tiene menor huella que sería “el ambientalmente mejor”. 

Estas etiquetas de huella de carbono son una estrategia comercial y de marketing que provocan una falsa sensación de conciencia ecológica. Realizar o comprar un producto con este etiquetado hace creer a más de uno que ya se está cumpliendo con la labor de mitigar el cambio climático y que esto es bueno para todos

Además de los varios problemas e inconsistencias conceptuales, estimar la huella tiene no menos problemas operativos. Diversas personas y estudios recuerdan que no hay un acuerdo mundial sobre el significado operativo del concepto de huella de carbono, falta de claridad y comparabilidad en la determinación de emisiones (Espíndola y Valderrama 2012b). De hecho hay muy importantes y sustanciales diferencias de resultados entre varios sistemas de cálculo de la misma. Hay diferentes sistemas (Cuadro 1) y organizaciones que se encargan de ellas en Europa, Estados Unidos y otros países, por supuesto con diferentes intereses y concepciones teóricas y prácticas, basta ver quienes los patrocinan, crean e impulsan. 

"A juicio de Carballo et al. (2009) la huella de carbono nace huérfana, sin un concepto claro ni una metodología definida, lo que ha posibilitado que surjan diferentes interpretaciones del indicador. Una de estas diferencias se relacionan con los gases incluidos en el análisis. Algunos estudios optan porque la huella de carbono incluya varios gases de efecto invernadero, expresando la huella del carbono en toneladas equivalentes de CO2 (Dómenech, 2004; CT, 2007; POST 2008; BSI, 2008). Otros prefieren limitarse exclusivamente a un único gas, el CO2 (Wiedmann y Minx, 2008). Los GEI considerados usualmente son los establecidos en el Protocolo de Kioto del año 1997 y consideran los siguientes: dióxido de carbono (CO2 ), metano (CH4 ), óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), hidrocarburos perfluorados (PFC), y hexafluoruro de azufre (SF6). Esto no significa que no haya otros gases contaminantes, pero éstos son los criterios actuales; incluso hay criterios de cálculo que no consideran todos estos gases, y esto es también parte del debate" (Espíndola y Valderrama 2012a). 

Es común encontrar en los datos de Huellas de carbono problemas de:
  • Transparencia: proporcionan información confusa, no corroborable e insuficiente para evaluar la credibilidad y la fiabilidad de las estimaciones. 
  • Pertinencia: uso de datos, métodos de medición, criterios y suposiciones inadecuadas para el uso.
  • Integridad: consideran solo una parte de la información relevante y completan una parte de los requisitos. No existe un acuerdo común sobre elección de escenarios de referencia y como estimar o no la adicionalidad de efectos. 
  • Consistencia: uso de datos, métodos, criterios y supuestos que no permiten comparaciones significativas y válidas. 
  • Prudencia e incertidumbre: utilización de supuestos (valores y procedimientos) conservadores o no sin criterios objetivos, según convenga sub o sobreestimar los valores de GEI y sin atender correctamente la variabilidad e incertidumbre. 

No hay datos y posiblemente nunca los tengamos para poder calcular más o menos razonablemente la Huella de carbono en la mayoría de las situaciones, entonces se usan datos de referencia, supuestos varios, más supuestos, supuestos de supuestos, valores de equivalencia, factores de corrección, se agregan parámetros en las ecuaciones... una carrera loca de nunca acabar y que sigue beneficiando al capital....es necesario otros enfoques sistémicos al problema de GEI. 



Cuadro 1. Algunos sistemas de cálculos de la huella de carbono: 


En general los métodos utilizan  para la obtención de datos el análisis de ciclo de vida del producto (bienes y servicios), también puede calcularse en función de organizaciones, eventos o territorios. En términos generales una vez que se esquematiza el ciclo de vida del producto, desde que se extraen las materias primas necesarias para su fabricación hasta el lugar de su disposición final, o abarcando parte de este proceso, cada método usa un enfoque diferente.
Entre las principales normativas utilizadas están el GHG Protocol, ISO 14064 y PAS 2050 entre otras. 

El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol) es un instrumento de contabilidad utilizado para cuantificar y gestionar las emisiones de gases de efecto invernadero desde 2001. Surge a partir del Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), con grandes socios corporativos como British Petroleum, General Motors Monsanto, Norsk Hydro , Tokyo Electric y Shell entre otros. Cuenta además con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID ) y la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (USEPA). 

A partir de 2004 la Agencia para el Medio Ambiente y el Control de la Energía (ADEME) de Francia elaboró una herramienta metodológica llamada Bilan Carbone, dedicada a la medición de emisiones de GEI . 

En 2006, la Organización Internacional de Normalización (ISO) aprobó la Norma Corporativa de base para la ISO 14064-I: Especificación con orientación, a nivel de la organización para la cuantificación y el informe de las emisiones de gases de efecto invernadero.  A partir de esta vinieron otras  ISO en desarrollo.

Las Especificaciones Públicamente Disponibles PAS 2050 ha sido desarrollada en 2007 por British Standards Institution (BSI) y copatrocinada por Carbon Trust y Defra (Department for Environment Food and Rural Affairs) de UK. El año 2010, el Instituto Británico de Estandarización presentó la PAS 2060.

 ¿Y por casa como andamos? La huella de carbono en Uruguay. 


 El sistema económico predominante ha incentivado, en poco tiempo, que en ciertos países el medio ambiente se haya convertido en un actor importante de marketing y comunicación a todo nivel. El reto del calentamiento global a consecuencia de los GEI ha fomentado el surgimiento de mecanismos de mercantilización para su mitigación (CEPAL, 2010). La huella de carbono es hoy por hoy una estrategia comercial y de marketing que favorece a las empresas transnacionales, y posiblemente nunca pase de esto. Es básicamente por esto que Uruguay no debería entrar en este juego, en esta carrera sin rumbo que solo podemos ir atrás. 

Veamos esto....la huella de carbono se plantea como herramienta de mitigación, así como de orientaciones y soluciones. Puede servir para muchas cosas, además del etiquetado (voluntario y como estrategia comercial) también podría ser usada para diversas políticas macro y microeconómicas, entre ellas medidas arancelarias o proteccionistas como impuesto al carbono en las fronteras, etc. Es ésta última posibilidad de uso de la Huella de Carbono de los productos la que parece generar mayor preocupación a corto plazo en los países de América Latina, por ser estos exportadores de productos primarios y dependientes.

Pero ¿es esta una amenaza real o un negocio de las grandes empresas transnacionales y de la tecnocracia burócrata en torno del ambientalismo? Las estrategias de Huella de Carbono varían entre países, pasando desde ausencias de estrategia alguna, a instrumentar incentivos internos y herramientas de medición e información al consumidor en negocios minoristas (UE con Francia e Inglaterra a la vanguardia), EEUU, Alemania, Japón y China están recién explorando el etiquetado voluntario y muy lejos de regularlo y ni que hablar que aún no existen exigencias a productos importados.

En Latinoamérica y particularmente en Uruguay hay quienes impulsan avanzar en el tema huella de carbono planteando, que siendo economías altamente dependiente de las exportaciones, ésta podría ser una amenaza futura desde los países "exigentes". También están quienes plantean que es un tema presente con desafíos y oportunidades para los sectores agrarios latinoamericanos (Oyhantçabal, 2010). Desde la visión del MGAP se entiende que esto es un valor agregado ambiental que se sumará a otros ya implantados como la trazabilidad y la inocuidad (INAC, 2010; Oyhantçabal , 2011). En este sentido Nueva Zelandia desde 2007 tiene una Estrategia para la Huella de Carbono del Ministerio de Agricultura y Forestería, lo cual podrían ser una amenaza más cercana, en el sentido que después de haber empezado a medir la huella de distintos productos de exportación, está buscando la manera de mitigarla, con miras a mantener o aumentar su competitividad.

En los países en donde todavía no se plantean marcos regulatorios (casi todo el mundo) es el sector privado quien ha decidido avanzar en el tema, para conocer mejor sus procesos productivos, generar ahorros energéticos, presionar a sus proveedores, anticipar potenciales medidas regulatorias, y, sobre todo, desarrollar nuevas líneas de marketing y competitividad (CEPAL, 2010).

Entonces, la situación es que de ser una amenaza futura (salvo Francia e Inglaterra que tienen ciertos avances, el resto del mundo parece cada vez más lejos del etiquetado o medidas gubernamentales al respecto) pasamos a tener un problema hoy, gastando valiosos recursos (desde el estado y organismos como ALADI, CEPAL, etc) trabajando sobre este tema, para beneficio de las empresas transnacionales que son quienes ya se benefician hoy.

Alguien dijo que “En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”... y estamos - al menos en este tema - en tiempos de engaño, por lo que hay que trabajar para construir una verdad y generar alternativas. La huella de carbono es una mala estrategia para el desarrollo sustentable, especialmente la huella de productos que hoy por hoy (y no va a cambiar sustancialmente en el mediano plazo) es engañosa, sin transparencia y no es confiable.

Apoyar y buscar canales alternativos de comercialización y de articular al consumidor con el productor, es también parte del tema. El control de los medios de producción por los trabajadores (consumidores), el desarrollo local...es también parte del tema.

Bibliografía: 


Espíndola, C.; Valderrama, J. O.. 2012. Huella del Carbono. Parte 1: Conceptos, Métodos de Estimación y Complejidades Metodológicas. Información Tecnológica Vol. 23(1),163-176.

Espíndola, C.; Valderrama, J. O.. 2012. Huella del Carbono. Parte 2: La Visión de las Empresas, los Cuestionamientos y el Futuro. Información Tecnológica Vol. 23(1),177-192 .

CEPAL, Comisión Económica Para América Latina y El Caribe. 2010. Metodologías de cálculo de la Huella de Carbono y sus potenciales implicaciones para América Latina. (ver)

Oyhantçabal, W. 2011. El MGAP y la “huella” de carbono de productos de exportación: una estrategia en defensa de la competitividad. http://www.mgap.gub.uy/opypa/ANUARIOS/Anuario2011/material/pdf/38.pdf 


8 may 2013

Impacto sobre el suelo por la lechería. La necesidad de información y una visión holística.

En las últimas décadas la lechería tuvo importantes transformaciones socioeconómicas y tecnológicas. 

Pasando de una base casi exclusivamente forrajera con rotaciones con laboreo convencional que alternaban praderas y cultivos forrajeros anuales con pastoreo directo, a mayor utilización de siembra directa, menor superficie de campo natural y tener un peso creciente en la dieta animal el uso de reservas, granos y subproductos agroindustriales. 

El desarrollo de tecnologías de alta producción estuvo acompañado de incremento de la dependencia genética (animal y vegetal), concentración de la producción en menos unidades productivas de mayor escala, transnacionalización, aumento de la exclusión y diferenciación social, con gran incremento de insumos, información, energía y capital externos a los tambos (y en muchas ocasiones externos al país). Transitando hacia la situación actual de los sistemas comerciales cuya productividad por vaca masa están pasando niveles de 6000 L/ha.

Este cambio técnico ha sido propuesto como la única ruta a seguir y por la que necesariamente hay que avanzar (Alvaerz y col., 2001, citado por Garibotto, G. 2006 ). Sin embargo esta visión que no es neutra desde el punto de vista social y muchas veces carece de fundamentos objetivos, no es la única. No hay una asociación lineal y directa entre productividad y resultado económico, además de que se debe observar su impacto sobre el ambiente y sobre la sociedad en su conjunto, y no sólo “dentro del predio” (Garibotto, G. 2006).

Estos cambios tienen impactos en la dinámica de los ecosistemas del rubro, o sea, a los propios agroecosistemas lecheros. Pero también impacta sobre los que aportan alimento y servicios para esos sistemas, así como en los agroecosistemas que compiten o conviven con la lechería. Estos últimos tres grupos (que proveen alimento, servicio y "competidores") en general no son tomados en cuenta a la hora de evaluar los cambios en el sector, que trascienden a lo que pasa “porteras adentro”. 

Veamos un ejemplo, para evaluar el impacto sobre los suelos generalmente se plantea utilizar el contenido de materia orgánica o carbono orgánico del suelo (COS) como uno de los principales indicadores. Esto debido a que es un componente clave a la cual se asocian la mayor parte de las propiedades químicas y físicas del suelo y por tanto a la productividad. Además la evolución del contenido de COS también es importante por sus conexiones con los gases de efecto invernadero (GEI). 

Cambios en el carbono orgánico del suelo.


Morón y col., (2006) presenta resultados preliminares de 28 predios comerciales dedicados a la producción lechera dentro del Departamento de Colonia con una perspectiva algo diferente. Los autores encontraron que se puede apreciar un grado de deterioro de la calidad física de los suelos bajo explotación lechera respecto de los suelos de referencia (imperturbado). En los valores de COS en los primeros centímetros de suelo se observó una importante diferencia de 0.7 % lo cual equivale aproximadamente a 1.2 % de materia orgánica. 

En muestreos realizados durante los años 2005 y 2006 (sobre 166 potreros de 86 predios) dedicados a la producción lechera en los departamentos de Colonia, San José y Florida, Morón (2012) menciona que en promedio el COS de los potreros de producción disminuyo un 20,4 % frente al promedio de los respectivos suelos de referencia. Además observa que el 80 % de los predios tienen valores de COS inferiores a la referencia. Existen aproximadamente un 30 % de los potreros en producción que presentan disminuciones o pérdidas de COS, en los 0-15 cm superiores del suelo, entre 30 y 60 %. 

Un segundo paso es medir los cambios en el COS en los predios lecheros, como ha evolucionado. Díaz y Duran (2011) realizaron un interesante estudio a este respecto, mostrando la evolución del COS y relacionándolo con diferentes usos del suelo de los sistemas lecheros de La Estanzuela desde 1974 a 2010, con muestreos aperiódicos e incompletos, por lo que se trata de datos desbalanceados y con diferentes métodos de medición. Planteando que La evolución del manejo del suelo como consecuencia de los cambios técnicos de los sistemas productivos de la Unidad de Lechería de La Estanzuela puede considerarse representativa de los cambios ocurridos y en proceso en la principal cuenca lechera uruguaya. Los trabajos de relevamiento del estado actual de los suelos dedicados a lechería cuantificaron un deterioro del contenido original de CO del orden del 22%. Complementariamente, dicho trabajo diagnostica una situación promisoria de posible restauración de la fertilidad productiva y de capacidad de secuestro de carbono (aproximadamente 2% de acumulación anual) con la misma tecnología que viene siendo adoptada en la actualidad por los productores lecheros más intensivos. (Díaz y Duran, 2011). Partiendo de niveles muy bajos de COS en el orden de los 20 g kg-1 a principios de los 90. 

Otro dato relevante es que en La Estanzuela tal cual ocurre en los tambos comerciales, existen parcelas destinadas al confinamiento del ganado, ya sea para evitar los pastoreos de pasturas cultivadas en períodos de lluvia, como para suministrar concentrados, henos y silos, realizando un semiconfinamiento sobre “campo natural”. Las parcelas de estos semi-confinamientos mostraron la misma dinámica general del CO que las parcelas del resto del sistema manejadas bajo rotación de pasturas y cultivos, pero con % de COS significativamente más altos. Explicando esta evolución entre otros factores los incrementos muy importantes de las reservas forrajeras y de concentrados que se suministran en esas parcelas, el fuerte traslado de nutrientes por uso de altas cargas animales y períodos de ocupación más extensos al no depender exclusivamente del forraje en pie sino de los suplementos usados. Estas parcelas de semi-confinamiento con mejor situación de fertilidad plantea la oportunidad de incorporarlas a la fase agrícola del sistema. Si esto no fuera posible se abren dos estrategias: a) dispersar las áreas de suministro de concentrados y reservas hacia mayor número de parcelas de la rotación o b) concentrar esos suministros en patios de alimentación diseñados para hacer viable el reciclaje de los efluentes hacia las parcelas con pasturas. Estas alternativas deben ser evaluadas considerando no solamente los beneficios productivos sino de contaminación ambiental y su posible manejo. Cabe interrogarse acerca de la necesidad de desarrollo de tecnologías apropiadas para su manejo por la investigación local, ya que el área que ocupan estos potreros en los establecimientos lecheros es muy significativa y también lo es la dimensión de las oportunidades productivas y amenazas ambientales que se plantean (Díaz y Duran, 2011). 

Sin duda estos trabajos son una contribución para una tarea mucho mayor que consista en un monitorear, evaluar y diagnosticar el estado de la calidad de los principales suelos utilizados en producción lechera en Uruguay, para sacar mejores conclusiones de lo que pasa “en los tambos”. 

¿Qué más necesitamos considerar para evaluar los cambios en el contenido de carbono de los suelos? 


Ahora bien desde una perspectiva agroecológica cabría entonces ahora preguntarse ¿en cuanto a afectado a esta evolución el cambio climático, el incremento de la temperatura, de CO2 y de las precipitaciones en la región? ¿Cuánto ha aumentado la huella de carbono por el incremento en el uso de maquinaria, combustible fósil, mano de obra y transporte que implicaron estos cambios tecnológicos? ¿Cuál es el incremento asociado a los servicios que implicaron esos cambios, aquí estamos hablando de los servicios financieros, comerciales, asesoramiento técnico, administrativos entre otros? 

Pero además de energía se ha realizado una importante transferencia de fertilidad y materia orgánica desde fuera de estos sistemas, por lo que hay que considerar el impacto en el suelo sobre los agroecosistemas agrícolas asociados a la lechería como parte de los mismos. Recordemos que el gran incremento de la agricultura de los últimos años está también de alguna manera asociado a la producción de granos para alimentación animal. Las nuevas exigencias de planes de uso del suelo en agricultura contribuirán a mitigar impactos y esperemos que prontamente se pase a utilizar también el balance de nutrientes. Una herramienta que se puede utilizar como indicador de manejo de nutrientes, que sirve para cuantificar o presupuestar nutrientes, contribuyendo a visualizar manejos apropiados y la eficiencia de utilización, que en otras partes del mundo ya es de uso obligatorio (como en la Unión Europea). ¿Cuánto del deterioro de los suelos agrícolas puede ser atribuible a la lechería? 

Por último en la última década la superficie destinada a la lechería nacional se redujo levemente en total de hectáreas entre 2000 y 2007 a alrededor de 600mil ha (DIEA, 2007) y creció levemente desde esa fecha hasta rondar las 650 mil ha (DIEA, 2012), pero esta relativo estabilidad es resultado de zonas donde avanzó sobre la ganadería, u otras producciones y zonas de donde se retiró. En el mismo sentido el cambio en el uso del suelo (campo natural, praderas, verdeos, etc) a la interna de la superficie lechera ha evolucionado a porcentajes similares a los del inicio de la década pero con grandes variaciones en cuáles son las hectáreas concretas, en este sentido los promedios son engañosos. ¿Cuánto significa desde el punto de vista de cambios en el COS pasar de estos agroecosistemas de pasturas naturales a rotaciones agrícolas, cual ha sido el impacto por el cambio de uso del suelo? 

En perspectiva… 


 Hasta ahora la evidencia es que el uso del suelo para lechería (con las tecnologías dominantes) ha implicado un deterioro en el contenido de materia orgánica del suelo en Uruguay. La siembra directa y rotaciones de cultivos pasturas de alta productividad son generalmente manejados como la clave para mejorar el contenido de COS, mejorando con respecto a los sistemas con laboreo tradicionales. Pero esto no necesariamente signifique que estemos mejorando. Desde el punto de vista del COS parecería que fuera posible al menos “corregir” parte de los problemas anteriores de pérdida de COS o al menos no continuar profundizándolos. La información disponible nos plantea la duda de si será posible con estas propuestas productivistas llegar a niveles de COS que tenían los ecosistemas de pradera antes de la lechería, o si será necesario otro enfoque. Ahora bien si intentamos ver el problema en su conjunto (y no solo el carbono en el suelo), no hay duda que si es necesario otro enfoque. Qué pasa con la interacción con otros factores como, el efecto de los herbicidas, la uniformidad genética (animal y vegetal), el incremento de monocultivos, los productos sanitarios (tanto vegetales como animales), el manejo de efluentes, el aumento de carga animal, la compactación del suelo, el sistema de pastoreo entre otros. Y más allá de los aspectos tecnológicos de la producción, es necesario, urgente e imprescindible incorporan al mismo tiempo las dimensiones sociales (política, económica, cultural) y ecológicas, en estos sentidos la agroecología y los enfoque sistémicos tienen mucho para aportar.

 Bibliografía



Garibotto, G. 2006. Impacto de la intensificación en sistemas pastoriles de producción: el modelo de la lechería en el Uruguay. http://www.slideshare.net/Elbuenovejero/impacto-de-la-intensificacinpdf 


Morón, A.;  Molfino, J.; Sawchik, J.; Califra, A.;  Lazbal, E.; La Manna, A.; Malcuori, E. 2006. Calidad del suelo en las principales áreas de producción lechera de Uruguay: Avances en el departamento de Colonia. Jornada Técnica de Lechería. En: INIA. Serie  Actividades de Difusión N°455. pp 1-9.



Morón, A. 2012. La Calidad de los Suelos bajo Producción Lechera y Producción Agrícola en las Principales Regiones de Uruguay. Ponencia ISTRO 2012. Montevideo. Uruguay. On line en: istro2012.congresos-rohr.info/programa/ponencias/13_1_Alejandro__Moron.doc   


Díaz Rossello R.; Durán, H. 2011. Los sistemas lecheros y su impacto en el recurso suelo. Revista INIA marzo 2011. pp 47-51. Y publicado también en  Agrociencia Uruguay (15) 2: 109-119.