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5 jun 2019

Movilización Agroecológica - PLAN NACIONAL AGROECOLOGIA

Primera movilización del movimiento Agroecológico de Uruguay, 
el día después de reglamentada la ley de creación de un 
PLAN NACIONAL PARA EL FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN CON BASES AGROECOLÓGICAS

Montevideo, 5 de junio de 2019.

Ley N° 19717 de 21 de diciembre de 2018


Artículo 1°.- Declárase de interés general la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica, tanto en estado natural como elaborado, con el objetivo de fortalecer la soberanía y la seguridad alimentaria, contribuyendo al cuidado del ambiente, de manera de generar beneficios que mejoren la calidad de vida de los habitantes de la República.

Artículo 3°.- Créase la Comisión Honoraria del Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas, en adelante Comisión Honoraria y Plan Nacional de Producción con Bases Agroecológicas, la que funcionará en el ámbito de la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

 Artículo 4°.- Será cometido de esta Comisión Honoraria elaborar, coordinar la implementación y monitorear la ejecución del plan para la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica

Decreto - Reglamento de la ley (4 junio 2019): descargar

28 feb 2018

Coyuntura rural: los varios campos.

Carta Abierta de Ramón Gutiérrez 

(Consejero de la Comisión Nacional de Fomento Rural e integrante de la Unidad Cooperaria Nº 1 Cololó, Soriano)

24 de febrero de 2018


He decidido hace ya unas semanas participar del debate público que suscitó la movilización de los autoconvocados tras la consigna “un sólo Uruguay”. No me habrán encontrado embanderado, ni en la fila rumbo a Durazno o haciendo punta en una vigilia. Y no porque me sobre plata o porque no tengamos deudas, no porque nuestros ingresos sean en pesos y nos dé lo mismo el tipo de cambio, no porque me tiemble el pulso para gritarle al gobierno o le deba favor alguno, menos aun porque discrepe con los métodos de movilización. No le escurro el bulto a la pelea si es por una causa noble y entiendo saludable socialmente que el pueblo se movilice activamente para defender sus intereses.

Desde que tengo memoria adulta estoy movilizado para defender los intereses de quienes vivimos del trabajo en el medio rural. Hemos estado detrás de la denuncia al modelo extranjerizador y su riesgo para los productores familiares cuando Blasina se deleitaba con los números del agronegocio. Hemos denunciado públicamente la sangría de productores y la profundización de la concentración de la tierra de la última década “ante panzudos burócratas”, cuando el gran empresariado nacional que hoy grita en las cuchillas se dedicaba a embolsar dinero. Hemos defendido la dignidad de los productores familiares cuando el profesionalaje cajetilla y la tecnocracia hoy sensibilizada se dedicaba a despreciarlos y diagnosticarles muerte segura. Hemos alentado la asociación para producir, para consumir o para vender buscando que la tajada para los que producimos sea mayor y zafar así del yugo de la intermediación. Hemos alimentado siempre que pudimos el debate público, en el campo y la ciudad, para dignificar el trabajo rural y para abonar un proyecto de campo cada vez más oriental, cada vez más poblado. Hemos alertado desde la contradicción misma, sin moralina y sin hacer religión verde, sobre los efectos para entorno y la salud de la forma en que producimos y nos hemos movilizado en defensa de la tierra entre una multitud.

¿Por qué no movilizarme ahora si al parecer todo el campo está de acuerdo? He aprendido con las lecheras el papel de la punta y el engaño del rodeo. Quien arrea sabe que si guía la punta, el montón va detrás sin mayor dificultad. Y aunque lindo sería que existiera un sólo Uruguay, la verdad es que hay lotes. Y a éste servidor no lo enfilan para esa cimbra ni a mangos, si la punta la marcan los que siempre nos negaron, los que siempre nos despreciaron, los que no luchan más que por su bolsillo sin importar consecuencias.

No mira el brete quien no quiere. Pero hace rato ya que es visible la encerrona a la que nos condujeron: o estás con el gobierno o estás con nosotros. Sería el primero en la fila si creyera que la dirección que tomó la movilización representa la dignidad nacional o un empuje soberano. Pero quien haya prestado atención al apoyo obtenido por todo el gran empresariado, por las cadenas de los grandes medios de comunicación, por todo carancho carroñero con ojos de billete, sabe que esta mersa no está interesada en los productores, su única patria es el dinero, su licor el poder y su único objetivo es el desgaste del gobierno para recuperar el Estado.

En esa encerrona hay salidas dignas, ante el dilema instalado con ojos electoreros de cara a 2019: oponer una agenda propia que levante los verdaderos problemas de los que vivimos del trabajo en el medio rural. Podemos seguir embriagados con la agitación campera, pero mañana, cuando la rosca marche de nuevo (y va a marchar) el chico seguirá con sus mismas penurias y el acomodado pasará en su vehículo de lujo y siquiera mirará para el costado. Hay muchos Uruguay todos los días y son muy distintos sus problemas. En ésta cruzada del campo, los productores chicos son puesta en escena, son ejército de infantería mediático para otros intereses que reposan en cómodas butacas.

No hay necesidad de simpatizar con una misma divisa. Eso me tiene sin cuidado. Me importa más el día después y para eso es imperioso acordar qué tipo de gremialismo nos conviene, quiénes somos nosotros y quiénes son nuestros aliados. Para alguien de trabajo no puede ser compañero un patronazo ausente o un rentista. Para un patriota, no será nunca aliado un transador. La agenda para los chicos sigue siendo tierra, seguridad de tenencia y financiamiento. Hay más, sin duda, entre ellos las condiciones para poblar y el conocimiento técnico a nuestro servicio, pero éste es el núcleo duro, meterse con la escala para sobrevivir con un ingreso digno y poder hacerlo sin dejar nuestro ingreso en los intereses que nos cobran para adquirir herramientas, animales, instalaciones o insumos.

El achique del Estado no es algo para nosotros, es para las transnacionales o alguna S.A. local. Podemos y debemos escrachar en la plaza pública a quienes no cuidan lo que es de todos, podemos y debemos exigir lo que parece justo recibir de nuestras propias empresas UTE y ANCAP, pero sin Estado, en la competencia mercantil pura y dura los que nacen en cuna de oro ganan y los que tenemos poco perdemos. No se trata de reivindicar éste Estado tal cual es, se trata de abrir los ganchos para no repetir consignas que nos cavan la tumba. El drama de la producción familiar es el sistema de competencia mercantil y nuestro destino si queremos sobrevivir es cambiarlo por otro sistema que levante la ley del trabajo por sobre la ley del dinero.

En el sistema en que vivimos, la competencia perfecta no existe, no sólo por las asimetrías entre productores, no sólo por diferencias regionales con diferentes potenciales, no sólo por la diversa capacidad de quienes están a cargo, no sólo por el conocimiento acumulado por una nación, la norma en el sistema capitalista es la existencia de oligopolios que alteran las reglas de juego, concentran poder, distorsionan la competencia y nos mandan al muere por mejores laburantes que seamos. Las cadenas agroalimentarias no son la excepción y éstas tienden actualmente, para maximizar su poder, a articular toda la cadena desde la producción primaria, a la industria y el comercio exterior.

En 1961 fueron censadas en Uruguay 87.000 explotaciones, en el 70, se redujeron a 77.000 y para los siguientes censos se registraron 68.000, 55.000 y 57.000 explotaciones. En el censo del año 2011 se registran 45.000 explotaciones. La población rural también se redujo en estas décadas. Según la información del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) se puede saber que en 1963 la población rural ascendía a 19,2% de la población total del país y en el censo del año 2011 resultó en 5,34%. Por supuesto que existieron cambios técnicos en el medio que alteraron el costo medio de producción y barrieron la vieja agricultura, por supuesto que hubieron rubros que ingresaron y otros que salieron del tablero del negocio, pero la regla es que en la competencia de mercado, los chicos son los que quedan por el camino. En la última década desaparecieron 12.000 productores, más del 90% menores a 100 hectáreas de superficie. Se fueron 12 personas por día del campo desde los 60 a esta parte (más de 200.000 y hoy viven más de 150.000 personas en asentamientos irregulares de las ciudades).

A medida que somos menos, la relación de fuerzas objetiva que tenemos es menor, la importancia democrático-electoral es menor, la participación en la economía es menor: tenemos menos poder. El abrigo de los débiles primero es estar unidos entre nosotros, asociarnos en todos los frentes que podamos aunque sea complicado, aliarnos con otros que viven del trabajo como nosotros para tender puentes solidarios y por último el gran paraguas que tenemos es el Estado. No porque nos guste ese semejante armatoste, porque lo precisamos. En la economía abierta del mundo global donde competimos con el capital financiero y su circuito de especulación, no sólo debemos respaldarnos en el Estado, debemos cuidar la propiedad pública como tarea estratégica, porque lo otro es una selva donde claramente no somos los leones. Incluso quienes más se embanderan con el achique del Estado, son los primeros en pedirle auxilio cuando viene la mala. No hay que olvidar que existió no hace tanto el “Uruguay plaza financiera” como proyecto nacional y que los más privatizadores de todos, los que quisieron cerrar el Instituto Nacional de Colonización (INC), socializaron las pérdidas de los bancos cuando se fundieron y nos dejaron en la ruina.

Integro actualmente una Cooperativa de producción en tierras del INC. Claro está que el Estado nos ha beneficiado y que sin sus políticas sería más difícil para nosotros avanzar. Aun estando en contradicción con el Estado porque me cobra la renta además de impuestos, primero debo ser capaz de abstraerme para ver que sin él, jamás hubiéramos podido acceder a la tierra muchos de nosotros. Claro está que voy a defender los instrumentos de apoyo por proyectos para la producción familiar que existen y voy a pelear porque se profundicen más aún. Claro está que voy a defender que las compras públicas no sean el nicho de alguna gran empresa revendedora, sino que privilegie a productores familiares, cooperativas y pequeñas empresas. No preciso hacerle el caldo gordo al gobierno para reconocer eso, preciso ser consciente de mis intereses. Y no hablo con ojos de mendigo porque no creo que haya que quedarse quietos con la mano tendida sino pasar a la ofensiva para recuperar el territorio que nos usurparon. Nada depende más que de nosotros y si logramos que el Estado cumpla funciones más favorables para nuestros intereses es una conquista que mantener. A esto me refiero con el día después. Podemos apostar fichas en varios lados, pero el montón más grande lo tenemos que apostar en nosotros mismos, en nuestros intereses y en nuestra fuerza.

Es evidente ya que la oposición partidaria acumuló políticamente con el caso Sendic y la gestión de ANCAP. Claro está que no quiere soltar ese hueso mientras siga dando frutos. Claro está que el gobierno defenderá aquellas políticas efectivas y resaltará sus logros. Ambos intentarán amplificar su pedazo de verdad. Son las reglas de juego. Cada individuo llegado el momento se hará una visión de conjunto y elegirá.

Ahora, gremialmente, sería de enorme ingenuidad que carguemos todas las baterías en asuntos de gestión. Los problemas para nosotros son de Política con mayúscula: son estructurales. Precisamos cambios de fondo para avanzar. La producción familiar viene perdiendo por goleada con cada paisano que deja el campo. Resistimos sí, pero vamos perdiendo. Ni ANCAP, ni UTE tienen que ver con la sustancia del partido que estamos jugando nosotros cuando la mayor parte de nuestros compañeros son productores ganaderos. Hay que recuperar la agenda histórica de Comisión Nacional de Fomento Rural, su fuerza instituyente para crear el INC reivindicando la función social de la tierra, el derecho natural de los orientales a poblarla y trabajarla, hay que recordar la deuda histórica con el viejo Artigas y su reglamento de tierras, la audacia del reformismo batllista fomentando agricultura donde no la había, industrializando productos agropecuarios cuando no cubrían el mercado interno y que ahora son canasta de exportación, o la de Wilson y su programa que limitaba la extensión de tierra bajo una firma, cargando impuestos a las grandes extensiones o las distintas vertientes de la izquierda y su programa de reforma agraria. No es un asunto de divisa, la pelea por democratizar la tierra está en nuestro ADN desde el día que nos liberamos del imperio español.

Hay que seguir hablando de políticas diferenciadas para la producción familiar, para dejar de ocupar el 15% del territorio siendo más del 60% de los productores y mañana poder decir que ocupamos el 50% de la tierra siendo 95%. Ahí sí podremos avanzar más aun, ahí sí tendremos más peso en la economía y podremos negociar con la agroindustria o el comercio exterior. Ahí sí podremos nosotros avanzar cooperativamente sobre la fase industrial o más allá. No debemos olvidar que CONAPROLE nace como política estatal y permanece años siendo co-gestionada entre Estado y productores hasta su afianzamiento. Lo público ha cumplido funciones nobles en Uruguay y determinantes en su devenir económico. Ahí sí además de tener importancia social para las estadísticas, tendremos como productores familiares, algo de poder sobre las cadenas de valor. Ahí si los pobladores rurales seremos un poco más ciudadanos de lo que somos hoy.

Dejemos de repetir consignas ajenas, dejemos de levantar programas ajenos. Nosotros debemos luchar por un Estado eficiente sí, por un Estado transparente sí, pero también por un Estado fuerte, donde podamos exigir el cumplimiento de los derechos consagrados en la Constitución y donde no exista mejor parámetro de justicia que el esfuerzo. Tenemos derecho a vivir y producir en el campo y hay muchos como nosotros que tienen el mismo anhelo. Hay mucho más gloria que la pelea que hoy está arriba de la mesa, hay un futuro mucho más ambicioso y promisorio por construir que rescatar una moneda más. Claro está que en la emergencia lo innegociable debe ser que el yugo de la deuda no se lleve productores laburantes del campo. ¡Ni uno menos! Para defender a los nuestros cuenten conmigo hasta el final, para abonar el paisaje de un campo con más productores y con más gente ahí estaré, pero si la agenda que vamos a levantar es la de Ignacio De Posadas, Blasina o los conserveta de la radio rural, si la propuesta es ser carne de cañón para impulsar medidas genéricas que benefician fundamentalmente a los grandes propietarios y los grandes agro-exportadores, me quedo en campaña que hay mucho por hacer en la chiquita.



14 oct 2016

COLONIZACION RETOMA UN ROL PROTAGONICO EN LA ULTIMA DECADA

INSTITUTO NACIONAL DE COLONIZACIÓN Con alrededor de 100000 mil hectáreas adquiridas en los últimos años. Sumando además emprendimientos asociativo y de economía social, como un nuevo rumbo del tipo de colonización. A paso lento...puede ser...pero el rumbo es un gran avance.

2 oct 2015

La cuestion agraria hoy

EL PROBLEMA AGRARIO NACIONAL

Los sistemas de producción nacionales están fuertemente vinculados al mercado capitalista, y a través de éste, impactados con sus tendencias generales de desarrollo. A nivel del agro podemos identificar una gran valorización de los recursos, aumento precio de la tierra, incremento de la inversión y productividad, fuerte concentración de capital, deterioro de los recursos naturales e impactos ambientales, disminuye la población vinculada a la actividad agropecuaria y si bien hay una mejora en las condiciones materiales de vida de la población rural, ésta no ha acompañado el aumento de la productividad. Las principales características indicadoras que expresan la problemática agraria hoy y el costo social consiguientes son:
  • Transnacionalización y avance del agronegocio
  • Concentración y extranjerización de la tierra
  • La emigración rural
  • Disminución de trabajadores permanentes
  • Incidencia de la pobreza rural
  • Degradación y contaminación del medio ambiente
  • Concentración de la producción y disminución de las unidades de producción familiares
La posesión de la tierra, así como de la riqueza que dicha posesión genera, continua siendo desde hace décadas la clave del problema. O sea, la estructura en cuanto a tamaño de las unidades de producción y la forma de tenencia de la tierra. Esta estructura es en parte, consecuencia de la forma de inserción internacional en el sistema capitalista de Uruguay como país periférico y dependiente.

TIPOLOGIA DE SISTEMAS DE PRODUCCIÓN 


En los últimos años al igual que en otros países de Latinoamérica, es cada vez más notoria una tendencia a diferenciar entre unos sistemas de producción caracterizados como “agronegocio” y los otros, que en base a las posiciones mayoritarias en Uruguay, la podríamos clasificar como sistemas de producción “familiares”.

Podríamos caracterizar a groso modo a los primeros como vinculados con gran capital, rubros exportadores, gran uso de recursos naturales, mano de obra asalariada, vinculado a capitales extranjeros transnacionales, manejados como empresas con el objetivo principal de maximizar tasas de ganancia/riesgo. Estamos hablando de unos pocos miles de empresas, el resto de las aprox 45mil que hay en Uruguay son mucho más diversas y difíciles de encasillar, pero que en términos muy generales hablamos de producción familiar, productores chicos, colonos, emprendimientos de economía social, agroecológicos, campesinos, minifundistas, etc. Donde si bien la racionalidad del “capital” está presente, podríamos decir que no es la principal, al menos en una escala de tiempo larga.

Este segundo grupo en cierta medida, y justamente por no tener los mismos objetivos que el capital, tiene varias desventajas al estar inserto en un sistema socioeconómico donde la institucionalidad y el poder fueron construidos en función del capital. El agronegocio en cierta medida no necesita organizarse, en tanto que el capital es quien organiza la producción, establece las pautas dominantes de reproducción de los medios y las condiciones productivas y principal constructor de territorios. Los otros sistemas, en tanto, necesitan de una organización de “autodefensa”, que permita desarrollar contra-tendencias del sistema dominante. Estas contra-tendencias podemos ubicarlas en la interna de los sistemas de producción, pero sobre todo fuera de ellos. En los últimos años con la llegada de la izquierda al gobierno se han impulsado una serie de medidas tendientes a generar políticas diferenciales con un centro claro en la producción familiar.

 Por otro lado las organizaciones de productores chicos, colonos, agroecológicos, etc. que históricamente no tuvieron peso parecen ir tendiendo a un cierto grado de nucleamiento en torno a la idea de juntarse en defensa de su forma de producción. En este proceso podemos ubicar al posicionamiento de la Comisión Nacional de Fomento Rural y la Asociación Uruguaya de Productores de Cerdos, entre otras organizaciones, que se plantean en defensa de la producción familiar, aunque aún sin una clara línea política-programática. Otra vertiente podría ser la de los productores agroecológicos, en torno a un Plan Nacional de Agroecología, en parte quizás con una visión más contratendencial, pero agrupando a muy pocos actores sociales. Esta posición agroecológica tiene, por otro lado, la “ventaja” de involucrar a otros actores como por ejemplo los consumidores. Esta visión agroecológica, políticamente está en una construcción inicial, el programa actual del FA lo tiene por primera vez entre sus planteos ideológicos, pero como un punto muy secundario, incipiente en su desarrollo conceptual y ligado a “lo orgánico”. Otra vertiente, muy poco desarrollada en Uruguay o abandonada, pero con mayor visibilidad en otros países latinoamericanos son las posiciones relativas al campesinado. En Uruguay, no hay a nivel de productores una autodefinición de campesino, a diferencia de los términos de productor familiar o agroecológico, no habiendo ninguna organización relevante que se autodefina campesina.

Esta cuestión de términos, no es menor, ¿Quién disputa el territorio al agronegocio, la producción familiar, la agroecología, el campesinado? La respuesta no es simple, pero es necesaria. Debe equilibrar la “pureza” ideológica, con la praxis política, con la capacidad de organización de los implicados, lucha política y políticas públicas. Por ahora, el término agricultura familiar es sin duda el mayor frente.

TERRITORIALIZACION - SISTEMAS


Fernandes (2009) plantea que el proceso de desarrollo, configura tres grandes tipos de paisajes en el campo, proponiendo una tipología de territorios a partir del analisis de la realidad brasilera. Siguiendo a Fernandes los tres territorios podrían ser (1) el territorio del agronegocio caracterizado por la gran escala, la homogeneización, el vaciamiento del campo y el monocultivo; (2) el territorio de la agricultura familiar (campesinado, en términos de Fernandes) caracterizado por la pequeña escala, la heterogeneidad, la radicación en el campo y el policultivo; y (3) el territorio de la agricultura familiar (campesinado) monopolizado por los agronegocios, donde están  los productores familiares fuertemente subordinados al gran capital, pero siguen produciendo y viviendo en el campo. Oyhantçabal (2013) plantea para el caso Uruguyayo otro territorio, el del capital local monopolizado y/o articulado al agronegocio, vinculado a empresas nacionales grandes y medianas. A éstos cuatro tipos podríamos agregar un quinto, el construido a partir de nuevas formas de organización social de la producción, basada en criterios de economía social, (agroecología?), en busca de una transformación social progresista.


Tipologia sistemas de produccion territorio

Citas:
  • Fernandes, B. M. Territorio, teoría y política. En: Velásquez, F. L. y Ferro Medina, J. G. Las configuraciones de los territorios rurales en el siglo XXI. Bogotá: Edit. Pontificia Universidad Javeriana, 2009. p. 35-66. 
  • Oyhantçabal, G. Los tres campos en la cuestión agraria en Uruguay. NERA Presidente Prudente, São Paulo, ano 16, n. 22, p. 82-95, jan./jun. 2013.

16 may 2013

Neocolonialismo. Las estrategias legales latinoamericanas para la tenencia de la tierra en manos de extranjeros.



"No venderé el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad" José Artigas... se acuerdan?




"El problema de la estructura de la propiedad de la tierra en el Uruguay ha sido visualizado históricamente como un obstáculo al desarrollo agropecuario desde que existimos como nación. Hay más de 20 Leyes a partir de la primera en 1873, que buscaron el acceso de familias rurales a tierras, insertar agricultores, colonizar con extranjeros y nacionales, crear colonias, con familias rurales,, y otras iniciativas legislativas. Un punto alto en ese proceso fue la aprobación de la Ley que creó el actual Instituto Nacional de Colonización, a propuesta de la Comisión de Reforma Agraria del Senado, en su recordado informe de Diciembre de 1947. Lo novedoso en éste comienzo del siglo XXI es la demanda creciente y sin antecedentes de tierras que se está dando en el mundo. Es de tal magnitud el nuevo fenómeno de acaparamiento de tierras, denominado “land grabbing” por parte de grupos inversores en el ambito internacional, que los Orgasnismos intyernacioonales como la FAO o el Banco Mundial lo están analizando, están buscando sus causas y sus efectos, tyanto en el orden económico, productivo, o social, en todos los contyinentes. Ello puede verse en www.fao: “Dinámica del Mercado de la Tierra en América latina y el Caribe”, Oficina Regional de FAO, Santiago, 8 de agosto del 2011 y Rising Global Interest in Formland, The World Bank, Klaus Deninger y Derek Byerlee." (Agazzi, 2013)

Uruguay. La bancada oficialista ha discutido anteproyectos de ley para frenar la extranjerización de la tierra. Uno que prohíbe la compra de tierra por parte de estados extranjeros o empresas asociadas a éstos. Otra no sólo se plantea restringir la compra de tierras a Estados o empresas extranjeras sino también a ciudadanos y sociedades financieras.  También se ha discutido limitar en la franja fronteriza. Todas están en veremos y la extranjerización sigue y se profundiza. Se ha propuesto un impuesto a la concentración de tierra, pero fue declarado incostitucional, luego se reformuló y finalmente aprobó un impuesto al patrimonio solo para predios muy grandes.



En Bolivia los extranjeros no pueden hacerse de tierras estatales, pero sí de las privadas. La condición que se les pone es que adquieran la residencia local.

En Brasil, en la Constitución (Artículo 190) dice que “La Ley regulará y limitará la adquisición o arrendamiento de las propiedades rurales por personas físicas o jurídicas extranjeras”. En 1995, la Enmienda Constitucional nº6 derogó el artículo 171 de la Constitución Federal de 1988 y por lo tanto la distinción entre empresas brasileras de capital nacional y empresas brasileras. Eliminada la distinción entre “empresas brasileras de capital nacional” y las “empresas brasileras”, liberalizó la compra de tierras por parte de extranjeros siempre que actuaran a través de empresas constituidas en el país. Fue el primero de los países del MERCOSUR en sancionar una Ley específicamente destinada a controlar la adquisición de tierras por parte de extranjeros: es la Ley 5.709 de 1971. En agosto de 2010, el fiscal general de Brasil promulgó la reinterpretación de la ley de 1971, que no se ha aplicado, y que limitaría las ventas de tierras agrícolas a los extranjeros a “50 módulos”, aproximadamente 5 mil ha. La decisión pedía el estricto cumplimiento de la ley, indicando que los extranjeros no pueden poseer más de 25 por ciento de cualquier municipalidad. No más del 10 por ciento de una municipalidad podría ser de propiedad de extranjeros de la misma nacionalidad y las mismas reglas debieran ser aplicadas a las compañías agrícolas brasileñas con más del 50 por ciento de capital extranjero. La Ley 8.629 reglamentó el capítulo y estableció que los extranjeros residentes en el país y las parsonas jurídicas autorizadas a funcionar en Brasil sólo podrían arrendar inmuebles rurales en la forma prevista por la Ley 5.709, y mantuvo su vigencia para los casos de adquisición. El Gobierno de Rousseff ha obligado a registrarse a los extranjeros que quieran hacerse de tierras. Los extranjeros no pueden comprar a menos de 50 kilómetros de las fronteras.


Argentina aprobó una ley (la 26.737, sancionada el 22 de diciembre 2011 y reglamentada decreto 274/12) que prohíbe que un individuo o empresa extranjera tenga más del 15% de un municipio. A su vez, un mismo grupo o persona no puede tener más del 30% de las tierras extranjerizadas. En la "zona núcleo" –de mayor aptitud agrícola en la Pampa húmeda-, el límite impuesto a los extranjeros es de hasta 1.000 hectáreas. Los extranjeros no pueden acceder a tierras cercanas a las fronteras, que son consideradas necesarias para resguardar la seguridad interior, ni tampoco las que se encuentren “a lo largo de los grandes cuerpos permanentes de agua”. Pero hecha la ley hecha la trampa… En el caso de las sociedades, dicha categoría actuará en el caso de que los foráneos sean dueños del 51% o más. La ley argentina congeló las ventas de propiedades a extranjeros hasta que se terminara de conocer la cantidad real que estaban en manos de ellos. La iniciativa crea un Registro Nacional de Tierras Rurales, en octubre pasado, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner informó que voluntariamente se habían registrado 7,5 millones de hectáreas en manos foráneas, lo que supone solo el 2,7% del territorio total del país sudamericano. La Federación Agraria Argentina, que agrupa a los agricultores medianos, calcula que el 9% de las tierras se han extranjerizado. Los cálculos oficiales sitúan a los españoles como los extranjeros con más propiedades en este país, con 1,6 millones de hectáreas, seguidos por los norteamericanos y los suizos. Ahora el Estado debe investigar qué propiedades no se registraron . Además es interesante resaltar que hasta aprobarse esta ley, la única norma que limita la posesión de tierras por parte de extranjeros era un decreto de 1944 (Decreto- Ley 15.385/44 ratificado por Ley N° 12.913) que restringe las adquisiciones en áreas de frontera y zonas clave para la seguridad nacional, Crea zonas de seguridad de frontera y de interior respectivamente. Se trata de cordones máximos de 150, 50 y 30 km. dependiendo del caso. Una norma que no se cumple, según la Federación Agraria y dirigentes de varios partidos políticos.



En Perú el Parlamento analiza dos proyectos de ley para restringir la concentración de la tierra, con independencia del origen del capital. La Constitución prohíbe el acceso extranjero a propiedades a menos de 50 kilómetros de la frontera.


En Colombia se propone fijar por ley un máximo del 10% de la tierra que pueda ser vendida a extranjeros. Otra propuesta es reformar el artículo 64 de la Constitución para que "las personas naturales extranjeras y las personas jurídicas con capital extranjero, o quienes actúen en su nombre, solo puedan arrendar, usufructuar, poseer, explotar o ser propietarios de tierras si el área es inferior a dos unidades productivas, que la ley defina como suficientes para el sostenimiento de una familia campesina".



Algunos posibles problemas, evasiones y desafíos

Propiedad versus arrendamiento: En muchos casos, las restricciones establecidas se aplican solamente a la compra de la tierra. Fácilmente, los inversionistas pueden irse por otras formas de control sobre la tierra para sus proyectos, tales como el arriendo o las concesiones.


Cuando son extranjeros? No se considera dentro de los dueños extranjeros cuando están asociados con nacionales por debajo del 50%, tomándose como tierra en manos nacionales.


Los extranjeros se pueden esconder tras los nacionales: Donde los extranjeros —ya sea personas individuales o entidades legales—tengan prohibido poseer tierras, simplemente se esconden detrás de los actores locales y/o sociedades anónimas.

Algunas reglamentaciones pueden evadirse rezonificando o reclasificando las tierras, o fraccionando las transacciones al punto de que puedan burlar el radar de los reguladores. 

Se puede dar lugar al acaparamiento de tierras indirecto: por las restricciones sobre la inversión extranjera directa en tierras, pueden cambiar la estrategia y pasar a otros modelos de control de la tierra o los recursos. En 2010, por ejemplo, la compañía china Chongqing Grain Group intentó negociar la compra de 100 mil hectáreas de tierras agrícolas en Bahía, para producir soja. A medida que las conversaciones sobre la limitación del acceso a la tierra para los extranjeros fueron en aumento en Brasil, cambiaron su enfoque. En vez de intentar la compra, acordaron con las autoridades locales poner su dinero en un complejo agroindustrial local e instalaron unidades de almacenamiento y molienda con miras a la compra de la soja provenientes de 200 mil hectáreas. Ya sea enmarcados como contratos de producción o de sistemas de subcontratación por tiempos prolongados, estas pueden ser formas sigilosas de acaparamiento de tierra.